sábado, 20 de agosto de 2011

Reanima Cuba los huertos urbanos

Foto: Alejandro Ernesto/ EFE

Foto: Alejandro Ernesto/ EFE

Llevar lechugas a la mesa en Cuba en temporada de verano es una quimera solo posible si se visitan los huertos urbanos, los populares “organopónicos”, una red de más de 10.000 hectáreas de tierras y puntos de venta que entregan un millón de toneladas de hortalizas, vegetales y condimentos al año.

La agricultura urbana es, desde hace unos años, una alternativa a la insuficiencia de la producción rural que ha hecho que Cuba deba importar alimentos en grandes cantidades.

“El programa nacional de agricultura urbana ha tenido una gran repercusión en todo el país, no solo para garantizar alimentos; ha sido importante además para elevar la cultura agraria, alimentaria y medioambiental de la población”, dijo en entrevista con Efe el director de agricultura urbana del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (INIFAT), Nelso Companioni.

Cuba agricultura urbana. Foto: Alejandro Ernesto/ EFE

Cuba agricultura urbana. Foto: Alejandro Ernesto/ EFE

Unas 10.000 hectáreas están dedicadas a la producción de vegetales y hortalizas con un rendimiento promedio de unos 10 kilogramos por metro cuadrado por año,explicó el directivo.

Haciendo un recuento de esta experiencia, recordó que la isla la inició en 1987, pero tuvo su mayor impulso a partir de 1994, en pleno “Período Especial” -de crisis económica- después de que Cuba había perdido a sus principales aliados económicos con el derrumbe del bloque socialista europeo.

En la actualidad, cerca del 80 por ciento de los vegetales de hojas incluidos en la dieta de los cubanos se recibe por esta vía que, según sus promotores, tiene entre sus retos “estabilizar” todo el año las producciones que ya suman 56 especies cultivadas de manera natural sin el empleo de abonos químicos.

Pero además de proporcionar alimentos frescos y ampliar la cultura culinaria, este movimiento ha generado más de 1.000 pequeñas industrias de conservas y se ha convertido en una fuente “amplia y segura” de trabajo que ocupa a más de 380.000 personas en la isla, de ellos, más de 10.000 profesionales, precisó Companioni.

Este sistema, que también incluye un programa de agricultura suburbana, ha entrado de lleno en el plan de ajustes económicos del gobierno cubano.

Entre las medidas de ese plan, la entrega de tierras ociosas en régimen de usufructo es uno de los principales proyectos para reanimar la agricultura.

Aumentar la producción de alimentos en Cuba es un asunto que las autoridades de la isla consideran de “seguridad nacional”, porque en los últimos años ha supuesto un gasto de más de 1.500 millones de dólares en importaciones en alimentos que en su mayoría se pueden producir en la isla.

Cuba agricultura urbana. Foto: Alejandro Ernesto/ EFE

Cuba agricultura urbana. Foto: Alejandro Ernesto/ EFE

En La Habana, donde radican más de mil puntos de venta, las ofertas también incluyen desde algunas frutas tropicales, como guayaba, limones, plátanos y aguacates, hasta exóticas, como maracuyá y melocotones.

Pero responsables de las producciones de estos centros reconocen que “están por debajo de la demanda” debido fundamentalmente a la mala calidad de las semillas y la escasez de materia orgánica para abonar las tierras.

Sin embargo, aseguran que “la clientela nunca baja” y en uno de ellos su administrador, Pablo Frías, dijo a Efe que ofrecen en verano un muestrario de entre 14 y 18 productos, entre los que citó la habichuela, el cilantro, el perejil, el apio y la albahaca.

Para sembrar 28 cultivos en los canteros alineados en una hectárea de tierras, unos 29.000 metros cuadrados proporcionan una producción permanente.

Ernesto, un joven estudiante universitario, resume las ventajas que aprecia en el “organopónico” que más visita: “está cerca de mi casa, el precio de los productos es asequible y sus productos se encuentran en muy pocos mercados agropecuarios”.

Natacha, otra vecina de la zona, asegura que las verduras prefiere “comprarlas aquí y si son las lechugas, mejor, porque tienen mejor sabor y son frescas”.

(Con información de EFE)

Un grito mudo

Niños hambrientos somalíes cuidados en un hospital de Mogadiscio. Foto: Reuters

Niños hambrientos somalíes cuidados en un hospital de Mogadiscio. Foto: Reuters

Una foto del periódico me horrorizó: un niño somalí que parecía un extraterrestre desnutrido. El cuerpo, con sus huesitos remarcados bajo la piel. La cabeza, enorme, desproporcionada con el tronco reducido, se asemejaba al globo terráqueo. La boca -¡ay la boca!-, abierta por el hambre, emitía un grito mudo, la amargura de quien no tuvo la vida como un don, sino como dolor.

Al lado de esta foto iban titulares acerca de la crisis financiera del casino global. En diez días las bolsas de valores perdieron US$ 400 mil millones. ¡Estremecedor! ¿Y ni un centavo para aplacar el hambre del niño somalí? ¿Ni una mísera gota de alivio para tamaño sufrimiento?

Me dio vergüenza. Vergüenza de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice que todos nacemos iguales, sin proponer que vivamos con menos desigualdades. Vergüenza de que no haya una Declaración Universal de los Deberes Humanos. Vergüenza de las afirmaciones solemnes de nuestras Constituciones y discursos políticos y humanitarios. Vergüenza de tantas mentiras que saturan nuestras democracias gobernadas por la dictadura del dinero.

¡US$ 400 mil millones esfumados en la ruleta de la especulación! El PIB actual del Brasil sobrepasa los US$ 210 mil millones. Dos Brasiles derrochados por los desaciertos de los devotos del lucro e indiferentes al niño somalí.

En este mundo injusto una élite privilegiada dispone de tanto dinero que se da el lujo de invertir lo superfluo en el vaivén financiero en espera de que el movimiento sea siempre ascendente. Sueña con ver su fortuna multiplicada en una proporción que ni Jesús fue capaz de hacerlo con los panes y los peces. Basta con decir que el PIB mundial es hoy de US$ 62 mil billones. Y en el casino global se negocian papeles que suman ¡US$ 600 mil billones!

Ahora bien, la realidad habla más alto que los sueños y la necesidad más que lo superfluo. Toda la fortuna invertida en la especulación explica el dolor del niño somalí. Le quitaron el pan de la boca con la esperanza de que la alquimia del baile financiero lo transformara en oro.

Al niño le faltó el más básico de todos los derechos: el pan nuestro de cada día. A los dueños del dinero, que vieron sus acciones hundirse estrepitosamente en la bolsa, ninguna pérdida. Apenas una cierta desilusión. Ninguno de ellos se ha visto obligado a privarse de sus lujos.

Todos sabemos que la cuenta de la recesión de nuevo va a ser pagada por los pobres. Son ellos los condenados a sufrir por la falta de puestos de trabajo, de préstamos, de servicios públicos de calidad. Ellos padecerán el desempleo, los cortes en las inversiones del gobierno, las medidas quirúrgicas propuestas por el FMI, el bajón de las ayudas humanitarias.

La miseria nutre la inercia de los miserables. Sin embargo preveo el inconformismo de la clase media que, en los EE.UU. y en la Unión Europea, acariciaba el sueño de enriquecerse. La periferia de Londres entra en ebullición, las plazas de España y de Italia son ocupadas por gente protestando. ¡Tantos ahorros se volatilizaron como humo en las chimeneas del casino global!

Temo que la ola de protestas dé luz verde al neofascismo. En nombre de la recuperación del sistema financiero (dirán: “volver al crecimiento”), nuestras democracias apelarán a las fuerzas políticas que prometen más oro a los ricos y sueños, meros sueños, a los pobres.

En los EE.UU. la derrota de Obama en las elecciones del 2012 reavivará el prejuicio contra los negros, y el fundamentalismo del ‘tea party’ incrementará el belicismo, la guerra como factor de recuperación económica. La derecha racista y xenófoba tomará los gobiernos de la Unión Europea, dispuesta a contener la insatisfacción y las protestas.

Debido a todo ello, el niño somalí verá sanado su dolor por la muerte precoz. Y Somalia se multiplicará en las periferias de las grandes metrópolis y de los países periféricos afectados en sus frágiles economías.

Pero bueno, dejemos el pesimismo para días mejores. Es hora de reencender y organizar la esperanza, de construir otros mundos posibles, de sustituir la globocolonización por la globalización de la solidaridad. Sobre todo de transformar la indignación en acción efectiva por un mundo ecológicamente sustentable, políticamente democrático y económicamente justo.

(Cubadebate)

Venezuela rechaza informe de EEUU sobre terrorismo

Bandera de la República Bolivariana de Venezuela

El gobierno del presidente Hugo Chávez afirmó el viernes que Estados Unidos ratifica “su linea permanente de agresión” contra Venezuela al catalogar a esta nación sudamericana como un estado que no coopera plenamente en la lucha contra el terrorismo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores a través de un comunicado “rechaza de la manera más contundente las acusaciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos contra Venezuela”, expresadas en el informe que emitió el jueves el Departamento de Estado sobre el terrorismo en el mundo.

Denunció que el informe está ”plagado de afirmaciones falsas, preconceptos políticos y amenazas veladas”

El gobierno de los Estados Unidos ratifica su línea permanente de “agresión a los gobiernos independientes y soberanos como el venezolano, con la intención de imponer, mediante la intimidación, su política internacional de atropello y dominación”, destacó el comunicado.

Agregó que el escrito que “Estados Unidos tiende a clasificar como terroristas o complacientes con el terrorismo a gobiernos y organizaciones políticas que no se doblegan ante sus intenciones imperiales de dominación mundial”.

Venezuela no fue incluida en la lista de países que apoyan el terrorismo, pero el Departamento de Estado señaló que el gobierno venezolano no coopera plenamente sobre esa materia.

(Con información de AP)