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viernes, 29 de abril de 2011

Restauran el Cristo de La Habana

Cristo de La Habana

El Cristo de La Habana, la escultura gigante que preside la bahía de la capital cubana y es símbolo de la ciudad, comenzó a ser restaurada para subsanar daños en un brazo y la cabeza.

”Vamos a limpiarlo completo y a arreglar algunas partes afectadas por dos rayos que le cayeron encima”, dijo el trabajador Roberto Riverón.

La obra de 20 metros de alto fue esculpida por la reconocida artista plástica cubana Jilma Madera (1915-00) y muestra a un Cristo de cuerpo entero, con una leve sonrisa, labios gruesos, cabellos largos y barba. Sus manos están más bien recogidas y una de ellas se posa sobre su pecho. Se le vistió con una larga toga que deja ver sus pies calzados de sandalias.

El trabajo de remozamiento de la enorme escultura culminará en uno o dos meses, comentó Riverón.

”Es un orgullo para nosotros trabajar en esta estatua que es símbolo para los cubanos”, agregó el empleado, mientras terminaba de colocar junto a sus colegas los andamios laterales.

Trabajada en mármol de Carrara, Italia, la obra está compuesta por 67 partes y pesa 320 toneladas. Además, mientras se esculpía fue bendecida por el Papa Pío XII.

Aunque el monumento tardó unos dos años en completarse, fue montado en pocos días a finales de 1958 en una colina que enmarca la Bahía de La Habana, por lo que a simple vista parece mucho más alto de lo que es en realidad. El Cristo de Río de Janeiro, el más conocido de América Latina, tiene unos 12 metros más.

Actualmente a sus pies se encuentra un parque que mira a la bahía y a la ciudad, un sitio de esparcimiento y también una atracción turística que visitan cada año miles de extranjeros.

Reportes de prensa indicaron que el Cristo ya había sido impactado por rayos en al menos otras tres ocasiones a lo largo de estas cinco décadas. Las fisuras provocadas en esta ocasión -no se informó exactamente cuándo cayeron estas últimas descargas- no se divisan a simple vista.
(Con información de AP)

sábado, 26 de febrero de 2011

Silvio Rodríguez en Pogolotti: Contratiempo

Invitados: Frank Fernández, Niurka González,Trovarroco, Oliver Valdés y Víctor Casaus

Pogolotti, 25 de febrero de 2011. El reloj no da tregua a María Victoria. La sigue a todas partes, constate, implacable. Como una presencia inevitable, está siempre con ella; marcando horarios, dictando con precisión el momento concebido para cada actividad en el día. Así lo hace toda mañana, bien temprano, cuando ella se levanta a buscar agua para el aseo y el desayuno de sus nietos, que se van a la escuela; lo mismo al mediodía, cuando cocina, o en la tarde, cuando es la hora de barrer, o de limpiar, o de coser…, cuando es ya tiempo de dejar la comida lista antes irse a trabajar en la Plaza de Marianao. Igual la acompañó hace un tiempo en cada reunión a la que debía asistir cuando trabajaba como cuadro de la CTC.

El reloj marca el ritmo de su vida; cada hora la llama, le avisa que ha llegado el momento para una labor, apela constantemente al concurso de su esfuerzo, y ella da todo. Da tanto que termina sin tener horas desocupadas, tiempo libre que le llaman, y la idea de tenerlo le resulta tan ajena, que no podría decir siquiera en qué lo emplearía.

Pero no hoy, hoy era distinto, hoy María Victoria sí sabía qué hacer: iría a un concierto, haría todo de prisa para ir a ver a Silvio Rodríguez, ahí mismo, a unas cuadras de su casa, en La Isla del Polvo. Estaría además Frank Fernández, celebrando los cien años del barrio obrero, tocando, sí, Mozart en Pogolotti; estarían también los demás invitados, y sonarían canciones nuevas, y otras viejas tan queridas como si acabaran de nacer. Piano, flauta, guitarra, regalarían melodías de cerca y de lejos. Y la gente haría coros, y estaría entusiasmada, feliz.

Pero Silvio canta la última canción, la del cierre; se oye el aplauso más efusivo, el más largo, y María Victoria no está allí. La calle va quedando en silencio. El reloj la derrota: no terminó temprano, no llegó a tiempo.


La Isla del Polvo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

María Victoria. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

María Victoria. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

 Familia. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Familia. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Remiendo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Remiendo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Tiempo de quitar lo sucio. Foto: Alejandro Ramírez Anderson


María Victoria con uno de sus cinco hijos. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Regalo por regalo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Regalo por regalo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Músico y música siendo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Músico y música siendo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Silvio "de cerca y de verdad", diría alguien del público. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Silvio "de cerca, de verdad", diría alguien del público. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Celebración. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Para "el barrio obrero" en sus centenario. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Tardanza. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

Tardanza. Foto: Alejandro Ramírez Anderson

jueves, 17 de febrero de 2011

Otorga Asociación Hermanos Saíz premios Calendario

Los textos de los autores premiados verán la luz en la venidera edición de la Feria Internacional del Libro Cuba 2012.

Convocado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), el Premio Calendario 2011, considerado entre los más importantes dirigidos a los jóvenes escritores de la Isla, fue entregado este miércoles en La Pérgola de la fortaleza San Carlos de la Cabaña.

En esta decimoquinta edición, Esto funciona como una caja cerrada, de Yonnier Torres Rodríguez, resultó ganador en la categoría de Narrativa; mientras Viviendo después de la guerrilla del doce. En busca de las secuelas de una masacre, de Alejandro Leonardo Fernández Calderón, se alzó como el mejor título en el género de Ensayo.

Semen, de Yunior García Aguilera, no tuvo rival en Teatro, como mismo sucedió con Naufragios del San Andrés, de Maylan Álvarez Rodríguez, en Poesía.

Para regocijo de la Unión de Jóvenes Comunistas, representada en el acto por su primera secretaria, Liudmila Álamo Dueñas, Yohan Balón Gómez, primer secretario de esa organización en el municipio de Minas, Camagüey, recibió el premio en Literatura infantil por Un trío y la fama.

Estos cinco títulos verán la luz de manos de la Casa Editora Abril en la venidera edición de la Feria Internacional del Libro Cuba 2012, según trascendió en el acto que estuvo presidido por Abel Prieto Jiménez, ministro de Cultura; Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); Félix Ulloa, jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido; Luis Morlote Rivas, presidente de la AHS, y por Fernando Martínez Heredia, uno de los intelectuales a quienes está dedicada esta fiesta del libro cubano, que celebra su vigésima edición.

Correspondió a Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, presentar después los textos distinguidos con el Calendario 2010: Ataraxia, de Abel González Melo; Poda, de Sergio García Zamora; Hábitat, de Rafael Álvarez Rosales; y Cuentos para huir de La Habana, de Zulema de la Rúa Fernández.

El próximo día 20, estos cuatro libros recomendados especialmente a los lectores por Reynaldo González tendrán una presentación especial y se pondrán a la venta en el Pabellón Cuba, el espacio de los niños y jóvenes en la 20 FIL

(Juventud Rebelde)

viernes, 4 de febrero de 2011

Canal Habana abre nueva página en Facebook tras censura de su sitio original

Canal Habana

El Canal Habana, telecentro provincial de la capital, se vió obligado a abrir una nueva página en Facebook, pues nuevamente Cuba fue víctima de un ataque por parte de grandes compañias norteamericanas y nuevamente se trató de la gran red social.

Hace unas horas cancelaron la página del Canal Habana, que contaba con 5300 seguidores. Sobre el tema conversamos vía chat con Gabriel Dávalos, editor web de la televisora.

“Cerraron la página y no han mandando ningún mensaje. Yo seguí los pasos de la réplica y nada. Cuando buscas en Google y sigues los enlaces de videos o galerías que teníamos, aparece un mensaje de que ya no está disponible. Hay páginas que tienen cientos de denuncias y no son canceladas”, concluyó.

La campaña en contra de este nuevo acto de censura no se hizo esperar. Daynet Rodríguez, periodista del sitio CubaSí, expresó en su blog que esta “es otra prueba de que las premisas de las redes sociales -compartir, socializar, acercar, amistar- no se hicieron para difundir la realidad de la Cuba socialista.

“Porque Canal Habana en FB era eso: un espacio donde cubanos en cualquier latitud podían encontrar a sus artistas preferidos, o las actuaciones históricas de sus ídolos deportivos, o un candente Libre Acceso donde se le busca solución a temas sociales que laceran y preocupan… o sentirse distendido en un Triángulo de la Confianza. En fin, la vida de una ciudad, de un país, en toda su riqueza y todos sus matices. Una realidad que los dueños de las redes -dígase EEUU- insisten en negar, ocultar y censurar”, expresó Daynet.

Por su parte el ensayista y periodista Enrique Ubieta también se sumó a las denuncias y recordó la censura con Cubadebate: “Evitar que la información desde Cuba llegue. ¿Miedo a los argumentos? ¿miedo a la verdad? Esta es una lección para mis estudiantes, un ejemplo práctico de cómo el capitalismo entiende la libertad de información y de expresión. Antes YouTube (Google) censuró el canal de videos de Cubadebate, y Facebook eliminó la página que denunciaba el arbitrario acto de censura”.

martes, 18 de enero de 2011

Coto es mucho Coto

Picaresco, imaginativo y ocurrente fue Julio Pedro Coto Oramas a lo largo de los 24 años de existencia del periódico el habanero, del que escogió 150 caricaturas para su exposición en la galería de arte de San José de las Lajas.

Exposición de CotoHasta el próximo mes el público tendrá la oportunidad única de apreciar el talento del artista lajero, quien muestra el primer ejemplar del bisemanario aparecido el 28 de enero de 1987 con su caricatura en la sección Polémica, de la página deportiva.

La exposición Coto a el habanero es solo una parte de los cientos de caricaturas publicadas en esos casi cinco lustros y que él plasmó en temas muy actuales, entre los que figuran el humor político y general, costumbrismo, deportes, contaminación ambiental, guerra y el tristemente célebre George W. Bush.

La iniciativa de Coto constituye un merecido homenaje a un periódico que por más de dos décadas informó a los habitantes de los 19 municipios de la antigua Habana, dando así rienda suelta a su imaginación.

En diversos escenarios nacionales e internacionales han estado presentes las caricaturas de Julio Pedro, quien ya es fundador del nuevo periódico Mayabeque, donde se propone mantener su activa presencia.

(Tomado de el habanero)

sábado, 15 de enero de 2011

Silvio Rodríguez llega a La Hata , Guanabacoa

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Compacto fue el recital ofrecido por Silvio Rodríguez en La Hata, un barrio de Guanabacoa, al este de la capital Habanera. Respaldado para la ocasión por una maravillosa bandera cubana, el encuentro comenzó con el reconocimiento al trovador por parte de las autoridades locales. Wendy Guerra entregó libros a nombre de diferentes instituciones que han acompañado la idea de estos conciertos por los barrios.

Dividido en cuatro momentos, el concierto comienza con la excelente interpretación de la flautista Niurka González y unos invitados de lujo para interpretar una obra clásica. El joven trovador Eduardo Sosa cantó un par de temas de su autoría, donde destaca especialmente el ya conocidísimo “A mí me gusta Compay”, para dar paso a la presentación del anfitrión de esta noche que no fue tan fría como las pasadas.

Silvio aparece con el respaldo de sus experimentados músicos, el Trío Trovarroco y el percusionista Oliver Valdés, para entregar en esta cita especial temas de su antología musical y también de su disco Segunda cita, entre los que se escucharon con especial recepción de una audiencia que los cantó “Pionero”, “El escaramujo”, “La era” y otros. Para el cierre Silvio invitó a Los Papines, siempre fabuloso, como el guaguancó, para que intercambiaran energías con el público rumbero de Guanabacoa, los cuales interpretaron temas de su repertorio y también “Ojala”, el emblemático del trovador…

Silvio Rodriguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodriguez en La Hata.

Silvio Rodriguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodriguez en La Hata.

Silvio Rodriguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodriguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodríguez en La Hata.

Muchachas en el concierto de Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Muchachas en el concierto de Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Concierto de Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Silvio Rodríguez en La Hata.


Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Eduardo Sosa invitado en el concierto de Silvio Rodríguez en La Hata.

Silvio Rodríguez en La Hata. Foto: Iván Soca

Entregan reconocimiento a Silvio Rodríguez en La Hata.

Fotos: Iván Soca.

jueves, 6 de enero de 2011

Falleció el destacado crítico y ensayista cubano Rufo Caballero

Rufo Caballero

El crítico y ensayista cubano Rufo Caballero murio aquí a los 45 años, víctima de un infarto cardíaco.

Su deceso tuvo lugar la víspera, confirmaron fuentes familiares, y sus restos mortales serán incinerados.

Nacido en 1966, dejó tras sí una densa obra ensayística de hondo calado, a menudo polémica, que abarcó diferentes campos como el cine, las artes plásticas y la música.

Doctor en Ciencias sobre Arte y profesor titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, analizó a fondo los medios audiovisuales desde el periodismo impreso y televisivo.

Entre sus libros destacan Un hombre solo y una calle oscura. Los roles de género en el cine negro, editado por el sello de la Unión de Ecritores y Artistas y Cine latinoamericano: Un pez que huye, impreso por la Fundacion Autor 2005 y la casa editorial cubana Arte y Literatura en 2007.

Merecedor de numerosos premios y distinciones, entre estos figuran el de Ensayo Hispanoamericano Lya Kostakowsky, el de Ensayo sobre Cine en Iberoamérica y el Caribe y el Premio Nacional de la Crítica. En 2003 recibió la Distinción por la Cultura Nacional.

(Con información de Prensa Latina)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cuba recibirá el 52 aniversario de la Revolución con fiestas populares

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Fiestas, conciertos, bailables públicos y ferias populares están entre las actividades organizadas en Cuba para celebrar la llegada del nuevo año y el aniversario 52 de la Revolución cubana, informaron hoy varios medios de prensa.

En varias de las principales capitales de provincias del país se han anunciado ferias gastronómicas, espectáculos musicales y de teatro, así como un amplio programa de conciertos con bandas y orquestas populares que se extenderá hasta el día 2 de enero.

Como es tradición cada 31 de diciembre, en la medianoche serán disparadas 21 salvas de artillería desde la fortaleza colonial de San Carlos de La Cabaña en La Habana, en esta ocasión para saludar el aniversario 52 del triunfo de la revolución cubana, que tuvo lugar el 1 de enero de 1959.

En La Habana varios establecimientos estatales y comerciales muestran desde hace días banderas cubanas y carteles con felicitaciones por un año más de revolución, lo que también se puede ver en algunas vallas ubicadas en la calle.

La Policía Nacional pidió hoy en una nota oficial que los cubanos mantengan el orden y la disciplina durante los festejos, y ha prohibido asistir con “armas blancas, de fuego, objetos contundentes, punzantes u otros similares”.

Además, llaman a las administraciones de entidades económicas a “prestar atención a la protección de los medios a su alcance, recordando que una buena prevención permite salvar muchos recursos”.

EN LA HABANA

Los festejos serán amenizados por artistas y agrupaciones de gran convocatoria, entre ellos Baby Lores, Gente de zona y Alain Daniel, y diversas propuestas que conjugan el entretenimiento con el disfrute popular, sin excluir géneros considerados tradicionalmente elitistas, como el lírico.

Niños y jóvenes tendrán su espacio en peñas extendidas a los 15 municipios capitalinos y siete Casas de Cultura, cuya programación combinará danza, teatro, poesía y otras manifestaciones.

La del municipio Plaza, en pleno corazón del Vedado, servirá de sede el próximo 28 de diciembre a un concierto del grupo Mezcla, que dirige Pablo Menéndez, recién llegado de una exitosa gira por Dinamarca y Noruega, y cuyo trompetista Mykel González fue nominado a los premios Best of latin jazz 2010.

Favorita de un amplio sector de la población citadina, Mezcla desplegará un abanico sonoro que incluye jazz, flamenco y rock trepidante, además de un Dj. La divisa de Menéndez es una noche en familia para despedir 2010.

En el cine Acapulco, en la céntrica Avenida 26, se llevarán a cabo ese mismo día canturías a cargo de las nuevas generaciones..

El rap y el rock, respaldados por sus respectivas agencias, también se harán sentir con sendos conciertos en zonas concurridas de la ciudad.

A la ola festiva se suma la necesidad de cuidar el entorno, a lo cual el grupo Isla verde, liderado por el músico cubano Osmel Francis, responderá con un concierto ecológico en las costas habaneras, explicaron los organizadores.

Museos, cines, teatros e instalaciones de gran afluencia de público mantendrán una cartelera atractiva.

Recién finalizado elñ festival del nuevo cine latinoamericano su estela continúa con la puesta en pantalla, en esas jornadas festivas, de las más nuevas producciones cinematogáficas de la isla y otras internacionales como Machete, de Robert Rodríguez y Etan Maniquís.

Tambíen Come, reza, ama, de Ryan Murphy, con Julia Roberts y Javier Bardem, en los protagónicos, y dos de terror puro y duro: El experimento, de Paul Scheuring, y Congelados, de Adan Green, entre otros títulos.

(Con información de EFE/ Prensa Latina)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Día del Educador: Maestros de todos los tiempos

Escuela PrimariaLa Educación cubana se ha nutrido del ingenio de numerosos pedagogos, merecedores de los más altos reconocimientos del pueblo, cuyo sustento alimentó la Campaña Nacional de Alfabetización.

Hace varios años, cuando muchos arribábamos a las aulas del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, de Ciudad Libertad, e integrábamos el Contingente Manuel Ascunce Domenech, tuvimos el privilegio de contar con un claustro de maestras y maestros excepcionales que en esta Jornada de homenaje a los educadores, acuden a mi mente.

Entre ellos, Benito Delgado, María Elena Guía y Freddy León, Teresa Reinoso, Gustavo Mendoza, Eduardo López Núñez, Iraida Calzadilla y el profesor Alejo Alejo, estos últimos del Instituto Internacional de Periodismo José Martí- a Ciralina Díaz Fajardo (Quivicán), Rosario Novoa (Mariel, fallecida) profesoras de la Universidad de La Habana, y otros tantos no tan jóvenes, aunque su espíritu e intelecto no han sido vencidos por el paso del tiempo, que les dejó el aula como el mejor premio.

Inquietos, polémicos, encontramos en sus clases el alimento espiritual a nuestras necesidades y mentes de adolescentes enardecidos ante la nueva contienda educativa que habíamos asumido.

¡Cuánto nos enseñaron! Supieron prepararnos para la vida e impregnar valores que hoy son estandarte en aquella generación, basados en el respeto mutuo, solidaridad, justicia, amor al trabajo, al estudio y a ser consecuentes con nuestro tiempo.

Ávidos de estimular la capacidad intelectual contribuían a forjar en aquellos institutos la fuerza laboral que más tarde vieron expandirse por las escuelas en el campo de La Habana, en múltiples y variadas especialidades.

Ellos se preocuparon, ocuparon y cuidaron de nuestras vidas, infundiéndonos valor, coraje, y confianza en nosotros mismos, predicados con su ejemplo personal, de cuya raíz han de alimentarse las nuevas generaciones de educadores que se forman en la Universidad y escuelas pedagógicas de nuestra provincia, para contribuir a la educación patriótica de las presentes y futuras generaciones.

En esta jornada por el Día de los Trabajadores de la Educación felicitamos a todos los que como ellos, continúan multiplicando esfuerzos en aras de impulsar las transformaciones de la enseñanza, lograr mayor incorporación de jóvenes a carreras pedagógicas y elevar la calidad del proceso docente-educativo.

O, mejor aún, decirles: ¡Gracias por depositar en cada uno de sus alumnos toda la obra humana que les antecedió y colocarnos a su nivel como maestros de todos los tiempos, en virtud de educar para toda la vida.

(Tomado de el habanero)

martes, 21 de diciembre de 2010

La extraña elegía de La Habana

Inicio de inundaciones costeras, en el litoral norte de Ciudad de La Habana, el 13 de diciembre de 2010 AIN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ/are

Inicio de inundaciones costeras, en el litoral norte de Ciudad de La Habana, el 13 de diciembre de 2010 AIN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ/are

1

La Habana es una ciudad lúdica. A mí no me gusta la palabra lúdica, pero La Habana, sí. Y es cierto: en La Habana nada parece tener mayor importancia. Todo entra en el plano de lo concebible, o de lo irremediable. Es una ciudad absorbida por la nostalgia. Por una nostalgia infantil, sin causa, sin memoria. Por una melancolía que no quiere que la sufran, que rápido migra a la alegría de la risa, a lo apócrifo de lo factual.

Las personas depositan en las cosas aquello que tiende a la tristeza. No debe haber ciudad en el mundo con tanto abismo entre sus habitantes y sus lugares. El Malecón es congoja; el Capitolio, inmensidad; La Habana Vieja, tiempo; el Vedado, engaño; el Morro, desolación; y los habaneros…

Los habaneros, definitivamente, son música. Cualquier música, cualquier melodía, hasta la melodía del silencio es propia de la vorágine de estas calles, de los edificios, de las aceras. Y de ahí se desprende, por supuesto, aquello que apuntaba Alejo: el estilo sin estilo, lo singular, lo ecléctico mesurado de la Habana. Capital dúctil, influenciable, movediza. Catedral del mestizaje; desconoce lo ajeno, lo insalvable.

La magia persiste en esta Isla. Lo mágico se aferra a la realidad de este país como un muerto toma la mano de lo eterno.

No he visto en La Habana nada extraordinario, hoy algo difícilmente nos sorprenda. Hace falta una enorme abstracción, un alejamiento desgastante para observar con frialdad el delirio ordinario, la maravilla corrompida de los hechos, el lenguaje del azar.

Esto tiene sus sorpresas. A saber: Descemer Bueno. Los Industriales. Los frentes fríos de diciembre. Los Van Van. Tres tristes tigres. Los bares ocultos de Centro Habana. La calle Paula. El largo trecho de mar nocturno.

Y aquí, trepado encima de un P-2, en el vientre mutante de uno de esos ómnibus rojos, presa del sudor, de la asfixia propia de las multitudes, de la vida en su luminosa semilla; entre los alaridos de presuntos borrachos, el murmullo de señoras, los bocinazos del chofer, y el monólogo de algún loco, descubrí la dimensión exacta de Serrat y el dolor impalpable y legendario que provoca Elegía.

Joan Manuel Serrat: el hijo del Mediterráneo. Su voz de nido migratorio, y su música, la música poderosa -poderosa por frágil- compuesta para el poema absolutamente brutal de un poeta de Orihuela.

Bicitaxi. Foto: Kaloian

Bicitaxi. Foto: Kaloian

2

Miguel Hernández era un patriota. A mí no me gusta la palabra patriota, pero Miguel Hernández, sí. O mejor: a mí no me complace el uso recurrente, la prostitución panfletaria del patriotismo. Ni me complace que Miguel Hernández haya muerto en la sombra de la cárcel con apenas 31 años, o sea, con nada en el centro de la nada.

Yo lo leí de muchacho en un pueblito de provincia. Lo leí sin saber cómo ni por qué, sentado en las escaleras de un edificio, después de un juego de pelota con los amigos de la infancia. Y supe que se quedaría intacto en el útero de la memoria: Antonio Pacheco y Maradona; la marcha triunfal de Aida y Lágrimas negras; Mark Twain y Miguel Hernández. El deporte, la música, la literatura… y la poesía.

Miguel Hernández es poeta-poeta. Tiene vida de bardo. Siempre en las lindes del tropo. Se confunden las letras con el hombre y el hombre con el símbolo. No es que él sea exclusivamente la poesía, ya sabemos que la poesía son muchas cosas, entre ellas un camino curvo, la desmemoria, y también un niño pastor de cabras.

Lo imagino. Imagino a un niño delgado y tímido, con un palo o con algo en la mano frágil, ligero, pastoreando en silencio, o casi. Inmerso en el más escurridizo de los murmullos, con el oído pegado al vientre de las cabras. Lo veo entre los campos fértiles, entre las huertas famosas repletas de frutos, como otro hijo de la tierra: milenario, errante.

Y de ahí, de la orilla del río Segura, a Madrid, y de Madrid a la guerra, al estruendo de la muerte, de las minorías justas, y luego, en imagen final, lo veo descansar en el fondo de un calabozo, recogido en forma de bulto, tragado por lo oscuro, en fin: solo con la esperanza. Solo Miguel Hernández y la Nana de las cebollas. Debió ser así, como lo pienso -con demasiada luz-, como ciertos soles enjaulados del surrealismo.

Foto: Alejandro Ernesto, EFE

Foto: Alejandro Ernesto, EFE

3

Hay tres cosas antológicas en Serrat: Pueblo blanco, los poemas musicalizados de Antonio Machado, y el pulso melódico de Elegía. Esta es otra dimensión del poema dedicado a Ramón Sijé. Una nostalgia de abejas, “un manotazo duro”, “un golpe helado”, interminable, que llega a mi país -vendaval de vísceras- tantas muertes y nacimientos después.

Debo confesarlo: yo amo ese conjunto de todas las maneras, en todas las circunstancias, con la pureza blanda que uno siempre reserva para la soledad. Yo amo el poema y la canción, y creo que obras como estas deben tener repercusión sobre la tierra, alguna influencia en el orden de las cosas, no pueden ser solo un “gran” poema y una “gran” canción.

Y no sé, desconozco la causa, pero creo que La Habana, a pesar de todo su calor y su gracia y sus colores, muestra en su rostro la desgarradura, la tristeza magnífica de Elegía. Siempre llevada a la tradición de la ciudad, a su inocente angustia. Es así: cosas demasiado ocultas se tienden la mano sobre el tiempo.

En el P-2, en el vientre mutante de uno de esos ómnibus rojos, entre los alaridos de presuntos borrachos, el murmullo de señoras, y el monólogo de algún loco, se deja oír el golpe débil: “En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería…”, y los borrachos se callan, las señoras se miran, el loco se sorprende, y esta escena no es el símbolo ni lo increíble, esta escena… es lo ordinario.

En el concierto de Silvio Rodríguez en la Güinera. Foto: Iván Soca

En el concierto de Silvio Rodríguez en la Güinera. Foto: Iván Soca

4

He ido develando ciertas razones de aquella lectura -no tan azarosa- en las escaleras de un edificio de provincia. Razones que me bordean. Pueden ser dos, a lo sumo tres. Pero todas de vital importancia, de insoslayable veracidad:

Primero: Miguel Hernández nació un 30 de octubre. Mi madre también.

Segundo: Hay una foto del poeta donde aparece con los ojos claros, redondos, limpios; la frente ancha; de piel mestiza. Y yo sé -no dejo de figurármelo- que Miguel Hernández es la muerta estampa de mi padre.

Tercero: En Elegía se lee: “Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.” Ignoro donde le quedará el costado, quizás ni lo tenga, pero ese dolor que invade hasta el aliento es la piel femenina, lo legendario de sus luces, la pálida melancolía de La Habana.

Uno de los nuevos autobuses articulados que reemplazaron a los vetustos "camellos" en La Habana. Los modernos buses comparten las calles con viejos autos de los año 50. (AP Photo/Javier Galeano)

Uno de los nuevos autobuses articulados que reemplazaron a los vetustos "camellos" en La Habana. Los modernos buses comparten las calles con viejos autos de los año 50. (AP Photo/Javier Galeano)

(Carlos Manuel Álvarez, estudiante de Periodismo).

Teresita Fernández cumple 80 años

La trovadora cubana—autora de la gustada canción infantil El gatico Vinagrito—dice que ha vivido sus ocho décadas como un juglar pobre, nómada y libre

A las 11 y media de la mañana me detuve ante la puerta abierta del apartamento de Teresita Fernández, una de las grandes figuras de la trova cubana. El día anterior, vía teléfono, me había concedido el privilegio de visitar su casa y conocerla, tal vez impulsada por ese propósito de ayudar a los jóvenes, que siempre la ha caracterizado.

La decoración de la sala, como la vida misma de la artista, estaba conformada por fotos de amigos, incontables diplomas, premios y condecoraciones, estatuillas de animales de distintos tamaños, ranitas y lagartos de goma, muñecas, plantas, algunas palanganas, una imagen de cartón del popular gatico Vinagrito, otras de Jesús y María Teresa de Calcuta y un busto de Martí niño.

Al entrar al dormitorio, donde Teresita habría de recibirme por su delicada salud, me sentí como una molesta invasora que profanaría, a golpe de preguntas y grabadora, la paz y el reposo de esa enamorada de las pequeñas cosas de la vida.

Sin embargo me invitó a sentarme a su lado, cual si fuese una añeja amiga, y me habló con la humildad en los ojos y el corazón en la mano. Y es que esta mujer ha procurado vivir sus 80 años siendo, como ella misma diría, un juglar «pobre, nómada y libre».

«En el medioevo los reyes tenían en la corte al juglar para que les cantara. Pero este se fue de la corte y andaba por los parques, parecido a mí, haciendo cultura comunitaria también de manera desinteresada, para los humildes, para los que estaban olvidados.

«Me he presentado en cualquier parte, lo mismo en un teatro, que en la televisión, las montañas o en los barrios más pobres. Realmente no me considero una cantante, sino simplemente alguien que expresa sus sentimientos».

Aunque se graduó de maestra normalista en Santa Clara, su ciudad natal, desde pequeña no pudo contener su pasión hacia la música y sobre todo hacia el poder comunicativo de la canción.

La Habana sería el escenario donde echaría sus raíces, acompañada de su eterna amiga la guitarra, aunque nunca abandonaría su amor hacia el arte del magisterio.

«Me considero una maestra que canta, porque si con mi música no soy capaz de transmitir algo, de enseñar algo, entonces nada de lo que hecho hubiese valido la pena. José Martí decía que el maestro, dondequiera que esté, tiene que plantar su tienda de maravilla, porque hace falta que venga al mundo gente a conmover».

Cuando la joven guajirita pisó la capital, allá por el año 1957, la ciudad le abrió los brazos. Su talento, sumado al apoyo del trío de Las Hermanas Martí, le abriría un espacio entre los grandes de la época y la consagraría como una de las mejores trovadoras en la historia musical de Cuba.

«Mi encuentro con Las Hermanas Martí fue muy importante, ya que fueron ellas quienes invitaron a mi primer concierto al mismísimo Sindo Garay. También hicieron que Esther Borja escuchara mis primeras canciones y que Luis Carbonell me diera el visto bueno.

«Por mediación de ellas, además, conocí a Bola de Nieve un día que me llevaron a Guanabacoa. Cuando me oyó cantar me dijo: “Usted es la única guajira que yo soporto con una guitarra en la mano”».

Las Martí le ofrecieron a Teresita un hogar y, antes de lo pensado, debutó en la Sala Arlequín, donde se presentaban muestras del teatro más exigente del momento.

Al poco tiempo Bola de Nieve reclamó la presencia de la principiante en las noches restaurante Monsigneur y luego ganó un lugar propio en el medio de La Rampa, en El coctel, donde acudía indistintamente una representación de todas las generaciones.

En esta etapa de acontecimientos insólitos supo ganarse el aplauso de los consagrados y tender la mano a los que daban sus primeros pasos, como fue el caso del joven Silvio Rodríguez.

Pero uno de los sitios que acaparó la preferencia del público cubano fue La peña de los juglares, también conocida como La peña de Teresita, que tenía lugar todos los domingos bajo las yagrumas del Parque Lenin.

«Allí cantábamos, decíamos poemas, hablábamos… Mis amigos y yo regalábamos nuestro arte con mucha alegría. Realmente fue un momento muy bonito de mi carrera, en el que le dimos un sentido muy especial a las mañanas dominicales».

La obra de esta cantautora mayor se destaca por la excelencia en el texto y un lenguaje musical signado por la transparencia. Su amplio repertorio, casi siempre asociado con la canción infantil, incluye además boleros, poemas musicales, villancicos y habaneras.

«Realmente me he sentido encasillada. Yo trabajé para niños, jóvenes y ancianos con el mismo amor y la misma entrega; lo único que cambiaba los temas y el tono para que les llegara mejor a cada generación.

«Luego, con los años, dejé de preocuparme por mi obra para adultos, porque canciones de amor hay muchas y la mía sería una más; quizá hasta más triste, porque después de tanto tiempo olvidé los motivos que me inspiraron».

No obstante, Teresita supo encontrar una musa en cada bejuco, animal o cacharro que se encontrara a su paso, para convertirlos en los protagonistas de sus más bellas canciones.

Temas como Tin, tin, la lluvia, El gatico Vinagrito y Lo feo nos han hecho prestar atención a esos pequeños detalles de la vida que, aun siendo hermosos, habitualmente miramos con indiferencia.

«Me gusta contemplar a los gorriones que vienen a mi ventana; me fijo en las flores silvestres, en las nubes… disfruto el amanecer, el mar… la naturaleza es superior a la vida que nosotros mismos nos imponemos y limitamos. Es preciosa y vivimos dentro de ella.

«Cuando la gente escucha esos temas, con los que crecieron, tiene que sonreír. Ese es mi mayor premio».

Otros logros de la cantautora, con los que dio sobradas pruebas de su talento, fueron los trabajos de musicalización de las Rondas, de Gabriela Mistral, y el Ismaelillo, de José Martí.

Sobre este último la compositora, pedagoga y musicóloga Gisela Hernández afirmó una vez: «Al emprender la hazaña de la puesta en música de los versos martianos —prólogo y quince poemas— hazaña que no intentó antes que ella, ni creo probable que lo intente después ningún compositor culto ni popular, ella ha dado muestras de una riqueza creadora tan amplia de estilo, de calidad y originalidad que creemos realmente insuperable por su magnitud».

Pero a pesar de su trayectoria y sus incuestionables aportes a la canción cubana, Teresita insiste en no formar parte de las llamadas Vieja o Nueva Trova.

«Por mi edad no puedo pertenecer a la Vieja Trova. Además, por el talento no puedo ser como Sindo Garay o Manuel Corona. Como ya he dicho alguna vez, el talento no se imita.

«Cuando llegué a la capital realmente toda la gente del feeling tenía su movimiento bien consolidado, dígase José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Martha Valdés…

«La Nueva Trova surgió después, pero nunca fui reconocida como miembro y, además, nunca me gustaron las “piñas”».

Con un estilo propio, singular, libre, Teresita Fernández supo ganarse un lugar entre los grandes de la canción infantil latinoamericana, comparable con la argentina María Elena Walsh y el mexicano Gabilondo Soler.

Desde el año 1988 hasta la actualidad ha pisado diversos escenarios internacionales, como la Jornada Dariana, en Nicaragua, y el II Festival Iberoamericano de Narración Oral y Escénica de Monterrey, México, en el que obtuvo el Premio Chamán.

Entre sus innumerables reconocimientos se destacan el premio EGREM 1988, la Orden Por la Cultura Nacional, la Orden Rafael María de Mendive, la Medalla X Aniversario de la Nueva Trova, así como la réplica del machete de Máximo Gómez que otorgan las FAR.

Además, por su apasionada entrega a la canción como portadora de elevados valores humanos, mereció en La Habana el Premio Nacional de Música 2009, el más alto reconocimiento que conceden anualmente el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de la Música.

A sus 80 años de edad, cumplidos este 20 de diciembre, Teresita Fernández se autodefine como una mujer feliz: «Visité Cuba de punta a cabo; muchos países de América, de Europa… pero nunca dejé que los éxitos se me subieran para la cabeza. Es que no me propuse ser famosa. Quería cantar y ya; por eso soy feliz. Mi estilo es como la vida misma».

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Círculo Infantil bejucaleño: En el reino del afecto

Sorprenden los conocimientos adquiridos por los niños en los círculos infantiles como apreciamos en el Santiaguito Figueroa, de Bejucal, en La Habana, una de las primeras instituciones de este tipo creadas en 1961 en este municipio, destinada al cuidado y aprendizaje de los hijos e hijas de las mujeres trabajadoras. Este colectivo, por sus loables resultados integrales, recibió la condición de centro Destacado en la Emulación 26 de Julio.

" El Círculo infantil Santiaguito Figueroa constituye una conquista educativa y de apoyo a las trabajadoras bejucaleñas"Son 50 razones para continuar enriqueciendo y consolidando experiencias en este reino del amor, mi segunda casa", expresó la licenciada en Educación Preescolar y directora de la mencionada institución educativa, Mabel Vilán La Nuez, pedagoga con 20 años de servicios en el sector educacional, 15 de ellos en el círculo. Nos dijo:

"Guardo mis mejores recuerdos de aquella primera etapa. En algunos centros de trabajo se adaptaban locales con este fin. Aquí se remodeló esta casa y se convirtió en el Círculo Infantil Santiaguito Figueroa. Actualmente tiene una matrícula de 65 niños de tercero, cuarto y quinto años de vida, atendidos por 26 trabajadores. De ellos, 14 son docentes (entre educadoras y auxiliares pedagógicas expertas y en formación).

Aylén ensaya con los niños la coreografía que representa la canción ¡Tienes que ser campéón!,interpretada por ella"Resulta difícil resumir 50 años de labor de una obra que, con el decursar del tiempo continuó perfeccionándose hasta alcanzar estadíos superiores. No se trata solo de cuidar a los niños y las niñas mientras las madres trabajan, sino también de la educación y aprendizaje de sus hijos.

"Si hoy mostramos calidad en el cuidado y educación de los niños se debe, precisamente, al colectivo laboral que dirijo y al consejo de padres que nos apoya en este empeño", afirmó Mabel.

LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

Mariela Olivera Bocanegra es responsable de las auxiliares pedagógicas y una de las que más tiempo de trabajo acumula en este Círculo. "¡Imagínese! Empecé aquí con 17 años ¡y ya tengo 55¡ -dijo. Le he dedicado 32 abriles de mi vida a esta hermosa obra. Me gusta mucho trabajar con los niños. Es una labor que precisa de mucho amor, paciencia y consagración. Eso trato de impregnárselo a las nuevas generaciones que formo aquí." Ante su negativa a dejar constancia gráfica, le preguntamos cómo le gustaría que la recordaran cuando se jubile.

"En cada uno de los niños. Poniendo en práctica esta máxima martiana que me ha acompañado siempre: "Son las familias como las raíces de los pueblos; quien funda una, da hijos a la Patria.

LAS FUTURAS EDUCADORAS

"Fue un reto para mi. Estuve primero en el círculo Los Habaneritos. Tanto en uno como en otro me he sentido bien. Es una labor que no solo ofrece tranquilidad a la madre trabajadora acerca del cuidado de su hijo, si no que mediante medios de enseñanza, juegos y otras actividades vamos transmitiéndoles valores: respeto, solidaridad o el placer de servir a otros", aseguró Lisandra

"Nos enorgullece y alegra contar con instituciones como estas. La obra que el 10 de abril de 1961, se puso en las manos de la FMC se ha cumplido con creces En mi caso, siento que encontré aquí un familia, un colectivo pedagógico con experiencia, exigente, que coadyuva al desarrollo de nuestras posibilidades de realización", expresó Aylén Corbo Núñez, intérprete de la canción Tienes que ser campeón, dedicada al 50 aniversario de la creación de los círculos infantiles

MADRE DESTACADA

"El apoyo de la familia es muy importante, aseguró LloildaLloilda González –mamá del pequeño Keiler Espinosa, de cuarto año de vida- es una de las madres destacadas en la confección de medios de enseñanza, feliz iniciativa de la Dirección del Círculo e impulsada por el Consejo de Padres que preside Misleydis Fraga.

"Ante la carencia de medios didácticos para el aprendizaje de los niños, la directora convocó a la familia a participar en la conformación de medios de enseñanza que favoreciera el juego, y herramientas como atributo de oficios empleados en actividades prácticas La iniciativa fue un éxito. Estamos satisfechos con la atención esmerada que le dan a nuestros hijos aquí", afirmó Lloilda.

Entre sonidos, mezclados con risas, cantos, y juegos infantiles abandonamos la emblemática institución bejucaleña, la cual constituye motivo de orgullo para este colectivo de vanguardias como Rolando Berdial Rudas(administrador),Delia Morales Hernández(Auxiliar Pedagógica con más de 25 años de labor) Teresa Guzmán Galán (cocinera) y otros, a quienes felicitamos por hacer posible esta bella realidad.

(Tomado de el habanero)


martes, 14 de diciembre de 2010

Aurora Basnuevo: “¡Qué vida más sana, qué aire más puro!”


Aurora Basnuevo en "Con 2 que se quieran". Foto: Peti

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, ahora en 5ª Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña, digo nos acompaña porque me acompaña a mí, los acompaña a ustedes, que son los destinatarios de este programa, una persona que siempre quise entrevistar. La he respetado, la he admirado y la he querido mucho. Es la alegría en persona, y no la alegría porque sea especialmente simpática, sino porque lleva la alegría como estandarte. Una de las más grandes actrices de nuestro teatro, de nuestro cine, de nuestra radio, de nuestra televisión.

Mi queridísima y amada Aurora Basnuevo. ¡Mi amor! (intercambian besos de saludo). Le dicen la mulatísima, pero ella es más que la mulatísima, ella es una actriz que no se puede creer. Aurora, gracias, porque sé que estás muy ocupada, sé que has estado filmando, sé que has tenido en estos tiempos a tu hijo malito, hablaremos más delante de eso, si tú me lo permites.

Aurora. Sí, claro

Amaury. Yo quiero que tú me digas, ¿por qué todo el mundo piensa que tú naciste en Calimete, si fue en Colón?

Aurora. Bueno, eso fue una ocurrencia de (Alberto) Luberta, porque Colón en sí no decía nada simpático. Entonces en la provincia de Matanzas, porque soy matancera, él me ubicó en Calimete, que Calimete es más cómico…

Amaury. …Es más cómico, claro…

Aurora. …decir Calimete que decir Colón, pero yo nací en Colón, provincia de Matanzas y mi personaje, Estelvina, “la mulatísima”, es de Calimete.

Amaury. ¡Calimete! (risas).

Estelvina. Yo llegué a La Habana con los ojos cerrados, eso sí, aquí fue dónde me los abrieron: ¡Ay! ¡Qué vida más sana, qué aire más puro! (haciendo el personaje de Estelvina)

Amaury. No vamos a preguntar quién te abrió los ojos. A Estelvina se lo puedo preguntar algún día, pero a Aurora, no, no es discreto, no es elegante. Ahora, leyendo el libro de Josefa Bracero, Rostros que se escuchan, hay una entrevista tuya, en el segundo tomo, muy buena, con cantidad de información de tu vida profesional, y me encontré con un detalle que desconocía, tú fuiste maestra de primaria.

Aurora. Sí.

Amaury. Cuéntame cómo fue eso, primero, ¿cómo la niña de Colón llega a La Habana?, ¿fuiste maestra de primaria en La Habana?

Aurora. En La Habana. Sí, porque mi papá tenía una opinión de que teníamos que tener algún título, eran otros tiempos y ser maestra era lo más sencillo que uno podía llegar a una clase más o menos media, porque mi papá era propietario, tenía unas casitas ahí en Colón, tenía algunas reses y decía: mis hijos tienen que ir a La Habana a estudiar. Lo que es el capricho o no sé. Yo sé que llegué a La Habana a los 12 años, estaba estudiando en la escuela primaria superior de Colón, Luz y Caballero, y cuando llego trasladada para la escuela superior, que estaba en aquel momento en San Lázaro y Águila, llego a 8vo grado. Aprobé todo, yo era una niña inteligente, yo era una niña estudiosa.

Amaury. Tú eres una mujer muy inteligente.

Aurora. Pero me gustaba mucho estudiar y, bueno, llegué a mitad de curso, salí de Colón, llegué, aprobé el 8vo. grado. Hice un cursillo de tres meses para ingresar en la Escuela Normal, que cuando aquello habían tres mil aspirantes para 150 plazas. Ingresé en la Escuela Normal, yo cogí una plaza con 13 años y a los 17 ya era maestra normalista. Yo era muy dedicada, me gustaba ser maestra, lo disfrutaba, y defendía a mis niños. Entonces, después de la Revolución fui maestra de primaria, maestra nocturna, maestra de inglés. Porque se fueron… casi todas las maestras empezaron a partir, no había maestros. Éramos las últimas normalistas al principio de la Revolución; yo me gradué en el 57.

Amaury. ¿Pero ya por esa época tú estabas haciendo cosas artísticas?

Aurora. Sí, también hacía cosas artísticas, era la maestra-artista. Pero yo estaba en mi aula y después iba a mis cosas artísticas.

Amaury. A ver, cuando entrevisté a Rosita Fornés para este programa…

Aurora. Sí.

Amaury. …le pregunté por tres personas; pero una de las personas por las que le pregunté, fue José Antonio Alonso, y claro, yo nunca le dije que José Antonio Alonso era mi padrino de bautizo. Y ella habló de José Antonio con cierta picardía, pero noté en sus ojitos cierto desdén, porque José Antonio parecía que tenía cierto carácter. Sin embargo, tú debutaste en su programa.

Aurora. Yo debuté en su programa.

Amaury. A ver. ¿Cómo fue eso?

Aurora. Cuando yo estaba estudiando en la Escuela Normal, allí había un teatro, que existe todavía. Ahí debuté yo, en ese teatro. Entonces las amiguitas mías me decían: ¡Ay, Aurora, preséntate en el programa de José Antonio Alonso! Pero para mi mamá eso era terrible, porque ser artista era ser lo último.

Amaury. ¿Verdad?

Aurora. No, no, terrible. Entonces yo, escondida de mi mamá, como era a las seis de la tarde… Ya era la Corte Suprema, no, era el programa de José Antonio Alonso de televisión. Porque Rosita fue al de radio.

Amaury. Al primero.

Aurora. Bueno, yo llego al programa de José Antonio Alonso acompañada de un guitarrista. El guitarrista era negro y él estaba pintando en mi casa y cantaba una canción que yo me la aprendí. La canción se llamaba o se llama Óigame y yo le dije a él: ¡ay, usted quisiera ir al programa de José Antonio Alonso conmigo, para que me acompañe en esa canción! y él dijo: ¡sí, sí, cómo no! Entonces escondida de mi mamá preparamos toda esa cosa, escondida y me gané el primer premio.

Amaury. ¡Pero claro, saliste por televisión!

Aurora. Salí por televisión y mi mamá: ¡Y esto qué cosa es! Voy el fin de semana y me hacen Estrella Naciente porque me volví a ganar el primer premio, pero al negro lo eliminaron. Y me dejaron sola, digo: Ay ¿y mi acompañante? Y me dice José Antonio: olvídate de eso, quedaste tú sola. (risas)

Amaury. Ay, Dios mío.

Aurora. El pobre, no lo vi más.

Amaury. ¿Verdad, más nunca lo viste?

Aurora. No, tampoco era un guitarrista estudiado ni nada, era una cosa que fue allí a eso, a acompañarme. ¡Allí estaba Isolina Carrillo de repertorista de las Estrellas Nacientes! Ella fue mi repertorista y mi maestra, la que me enseñó, me escogió el repertorio, me enseñó el estilo, me enseñó todo. Yo empecé cantando boleros.

Amaury. Sí, bueno, tú todavía cantas, ya en televisión no te dan mucha oportunidad, pero…

Aurora. No, porque me han encasillado. Yo me enteré que tenía chancletas, (risas) cuando llegué a la televisión porque en el teatro no, yo no tenía raza en el escenario. Era muy delgadita y Cuqui Ponce de León, a la única mulata que tenía contratada en el grupo, era a Aurora Basnuevo, todas las demás eran blanquitas. Y le protagonicé muchísimas obras, o sea, que yo no supe lo que era racismo en el teatro.

Cuando llegué a la televisión me pusieron las chancletas, pero bueno, me pusieron las chancletas, pero las chancletas me vinieron bien.

Amaury. Eran unas buenas chancletas.

Aurora. Eran unas buenas chancletas. Un día yo me puse muy brava, muy brava, y dije, bueno, pero por qué nada más que estoy haciendo papeles de “bola de humo”. Me decían la bola de humo de Calimete. Después me decían eso por la calle y yo en el teatro no hacía eso. Yo quiero hacer cosas dramáticas, porque yo soy actriz, y me fui a ver a Antonio Resillez, que cuando aquello era responsable de programación de la empresa. Y él me dice: Aurora, mira la lista de talentos, mira como hay actrices dramáticas aquí, tú serías una más. Mira ahora en esta parte donde nosotros te tenemos ubicada, que según tú te pusimos unas chancletas. Mira a ver.

Aurora. ¡Ay, Resillez, tú sabes que me convenciste, no voy a hablar más de eso!

Amaury. Sí, pero tú hacías obras tan importantes en teatro como Las Yaguas, por ejemplo.

Aurora. Sí, cantaba, actuaba y bailaba.

Amaury. Cantabas, ahí hacías muchas cosas.

Aurora. Con música de Piloto y Vera.

Amaury. Es que esos dos juntos, eso sí era un binomio tremendo.

Aurora. La primera comedia musical, el estreno de Las Yaguas fue un estreno precioso.

Amaury. ¿Y sobre qué año es que te haces profesional? Ya dejas el magisterio, dejas todo, ¿sobre qué año, más o menos?

Aurora. Eso sería 60 y pico por ahí, 64. No, antes, porque ya en el 63 hacía mis cositas. Lo mío fue sangreado. Un día falla Idalia Anrreu en la obra Habitación 406 de Héctor Quintero, que fue su primera obra. Miguel Montesco la dirigía y entonces me dijo: ¡Aurora, tú vas a hacer ese personaje! Digo: ¡pero si yo no soy actriz! Me dice: Sí, tú la vas a hacer, con la dirección de nosotros lo vas a hacer y lo hice ahí en la Sala Tespis y ya fue mi consagración, porque de ahí vinieron Los cuchillos de 23, Las Yaguas, de Piloto y Vera. Que el que me escogió para eso fue Piloto. Piloto dijo: o la hace ella o me llevo la música.

Amaury. ¡Qué bárbaro!, es que así eran esa gente, era una época.

Aurora. Sí, era una época… Yo quiero que la haga ella. Entonces, imagínate. Después hice La Pérgola de las Flores, que era una comedia musical chilena, donde hice una guajirita. A mí me dieron muchas oportunidades en el Grupo Rita Montaner.

Amaury. ¿En cuántos grupos estuviste? Porque también estuviste un año en el Anckerman.

Aurora. De ahí salí para el Grupo Jorge Anckerman, en el antiguo Teatro Martí. Allí hice muchas obras, protagonicé muchas obras, donde hacía la damita joven del Teatro Cubano. Mi pareja era Carlos Moctezuma casi siempre, un excelente actor.

Amaury. ¡Qué bárbaro!, tan recordado y tan recordado por el pueblo de Cuba.

Aurora. También ahí trabajaron conmigo Luis Lloró, Julito Martínez, en fin.

Amaury. Sí, todos ellos eran galanes.

Aurora. Galanes, pero yo era la damita.

Amaury. Tú también.

Aurora. Yo era muy bonita. (risas)

Amaury. Tú eres, yo lo dije desde el principio, tú eres muy bonita y es que la belleza no es una cosa que se pierde.

Aurora. No, ya no, ya no.

Amaury. La belleza se transforma.

Aurora. No hay que exagerar.

Amaury. Pero por qué pensar que no. Por qué yo voy a decir ahora que Rosita no es bonita. La belleza, a ver, no vamos a hablar de la belleza interior, porque la gente dice… no, la gente es bella por fuera también. Tú eras bella y vas a ser bella hasta el último día de tu vida, que se demore mucho, porque tú estás joven todavía.

Aurora. ¡Ay, ojala y tu boca sea santa!

Amaury. ¿Cuándo llegas a Fiesta Guajira?

Aurora. Primero fue Alegrías de Sobremesa. Después fue Fiesta Guajira, que es un programa que yo amo. Lo amo con todo mi corazón, porque ahí tengo la oportunidad de cantar día a día con un conjunto campesino, pero hago lo que quiero, lo mismo te canto un bolero que hago una guajira, que no sé, lo que quiera, porque es como una variedad dentro de lo que es la estampa campesina. Hago como cinco personajes. La estampa la escribe Julio Cid.

Amaury. Que es un gran escritor de radio también. No, es que tú trabajas siempre con los mejores, Julio Cid y Alberto Luberta, esa combinación es…

Aurora. No, no, un buen escritor, un buen guionista, detrás de eso se puede hacer algo, pero sin un buen guionista no hay una obra bien hecha.

Amaury. Ahora, yo quiero antes de llegar a Alegrías de Sobremesa, que es un gran tema, porque yo tengo unas encuestas antes de hacer estas entrevistas entre las personas que trabajan en mi casa, con Nereida que trabaja con nosotros hace tantos años, con Narciso y les dije: Es Aurora Basnuevo ¿qué le quieren preguntar?, y me dicen: ¡No se te vaya a ocurrir no preguntarle por la cosa simpática! y Narciso que es el jardinero del edificio me dice: Amaury, ella es una gran actriz dramática. No puedes olvidarte que hay veces que las personas tienen una vida real y una ficticia.

Aurora. No, porque Estelvina es un personaje que yo formé.

Amaury. Exactamente. La gente piensa que Aurora Basnuevo es Estelvina.

Aurora. Ese es el éxito.

Amaury. Claro, ese es el éxito del personaje.

Aurora. Del personaje.

Amaury. Pero muchas veces puede ser el drama de Aurora.

Aurora. De Aurora.

Amaury. ¿Cómo fue eso de que murió, haciendo Yo soy aquella, Alicia Rico, en el escenario?

Aurora. Ah, eso fue una cosa muy triste, porque ella siempre decía que ella quería morir en el escenario.

Amaury. ¿Siempre lo decía?

Aurora. Siempre lo decía. Entonces un día llegó muy mal, hacía días que se sentía mal. Y le dije: ¿Ali, y por qué vino a trabajar? Dice: ¡porque tengo que trabajar, el artista se muere en el escenario! Y se sentía mal, pero cuando salía al escenario… Esa noche fue una noche brillante de Alicia Rico. Esa noche ella hizo como tres reprises, tú sabes que en el Teatro Cubano, cuando una obra tiene éxito y te aplauden: da capo. Estaba el maestro Rodrigo Prats dirigiendo la orquesta abajo

Amaury. ¡Qué época, qué maravilla!

Aurora. La obra se llamaba Yo soy aquella, entonces ella cantaba una cosa que me acuerdo que decía: (cantando) “Yo soy aquella, que Colón trajo en la Pinta / Yo soy aquella que Pinzón puso en su lista / La guarachera (porque ella era un banquete), la sandunguera / la que en Matanzas fue la reina del danzón / Y estoy aquí, aquí, para quererte (y se quitaba un ortopédico, pam y lo tiraba) / Y estoy aquí” (y se quitaba la blusita) y tenía un éxito… Y esa noche fue brillante, ese número lo tuvo que repetir tres veces. Y murió en el escenario. Cuando tiran la cortina… -yo me ponía un pañuelo y maquillada y todo cogía la ruta 65 y me iba para mi casa, yo vivía en Ermita entre Tulipán y La Rosa-. Pero en la misma parada de la guagua, me dicen: se murió Alicia y salí para el Martí otra vez, pero ya. Murió en los brazos de Rodrigo Prats.

Amaury. ¡Mira tú, qué cosa!

Aurora. Fue una de las brillantes actuaciones de Alicia Rico ese día.

Amaury. ¿Cómo llegas a Alegrías de Sobremesa? Cuéntame eso. ¿Cómo se crea Alegrías de Sobremesa?

Aurora. Yo soy una de las fundadoras de Alegrías…, porque en ese año que se fundó, pues nada, estaban los actores principales, las estrellas del humor de aquella época: José Antonio Rivero, estaba Carmelina Banderas, que hacía Rita, Idalberto Delgado, Wilfredo Fernández, bueno, en fin. Y había una muchacha que trabajaba en mi casa, ayudándonos con Mayito (hijo de Aurora y Mario Limonta) que hablaba de una forma muy peculiar, ella hablaba así. (imitando) Hablaba así (hace la manera de hablar de la muchacha) con una dulzura y una sandunga que ella tenía arriba (risas), es de Manacas, y cuando aquello, las trenzas y las cosas que se me echaban un poquito a perder del teatro yo se las daba a ella y ella se las ponía hasta para ir a la bodega, con un contoneo tremendo. Y me dice Mario (Limonta): “Aurora, mira, este es un personaje”. Y yo empecé ¿me entiendes? a elaborar el personaje de Estelvina. Mario habla con (Alberto) Luberta y le dice: “Aurora tiene un personaje que es un banquete”. Luberta le dice. ¡Ah, sí!, dile que venga por aquí para que me explique. Hablé con Luberta y bueno, la idea que yo le di, más el genio que es Alberto Luberta, que es un genio de los libretos…

Amaury. Le ando cayendo atrás para este programa y no lo encuentro por ninguna parte. A ver si tú me puedes ayudar. Ponme una piedra, como se dice.

Aurora. Yo sé, yo tengo para eso.

Amaury. Y entonces Luberta me pone a hacer Estelvina, la Bola de humo de Calimete.

Aurora. Claro. ¿Y llevas cuántos años haciendo eso?

Aurora. Bueno 45 años, vamos a cumplir 46.

Amaury. O sea que incluso has visto los cambios en algunos de los personajes, cuando una persona, desgraciadamente fallece, y el personaje cambia para otro.

Aurora. Y cómo va el personaje adquiriendo otra dimensión según las nuevas generaciones, porque hay varias generaciones que oyen a Estelvina. Ya Estelvina no es la que empezó, sino que se va actualizando con las cosas que están pasando…

Amaury. Con las cosas que están pasando ahora.

Aurora. Las cosas humorísticas de los muchachos jóvenes

Amaury. ¿Te permite Luberta morcillar, o sea, decir cosas fuera del libreto?

Aurora. Bueno…

Amaury. Porque él es una persona de mucho rigor.

Aurora. Sí, sí, pero bueno, algunas veces, que viene bien y uno le pone un poquito de sal y un poquito de pimienta (risas), pero de verdad que con Luberta no hace falta.

Amaury. No hay necesidad.

Aurora. No hace falta porque es una gente que… yo salgo confiada, cojo el libreto en la mano y sé que hay risas, sé que hay de todo porque hay talento.

Amaury. Claro, hay talento. ¿Y cuándo conoces a Mario Limonta? ¿Cómo se conocen ustedes?

Aurora. En el programa de José Antonio Alonso.

Amaury. ¡Ah! ¿desde tan jovencitos?

Aurora. Sí, él vino diciendo poemas, él era estudiante de Derecho de la Universidad. Cuando lo conocí el mulato estaba que era un mangón. Pero yo estaba divina. Ya yo era maestra, tenía mi anillito de graduada de la Escuela Normal de La Habana y él llega un día y me dice: ¿Usted es normalista? Le digo: Sí. Le veo la cara, y digo. ¿eh, y este guajiro lleno de talco, qué le pasa conmigo?

Amaury. (risas) El guajiro lleno de talco.

Aurora. A este conejito, porque se ponía mucho talco, yo tengo coriza, a mí el talco me da coriza.

Amaury. (risas) Ese mulato lleno de talco.

Aurora. ¡Ay, qué va, yo no estaba para eso! Y entonces él insistió, insistió, insistió y nada, nos hicimos novios. Yo tendría 18 años.

Amaury. Mentira, Aurora.

Aurora. 18 años y él me lleva 2, o sea que tenía 21.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Aurora. Novios. Y entonces a veces en el programa él decía versos, Isolina Carrillo me montaba números, porque José Antonio no quería que yo imitara a nadie. No como ahora, que tú oyes un cantante y se parece a miles. “No, que no cante nada que cante alguien. Isolina, móntale números de autores desconocidos, escribe números para ella, pero no quiero que cante nada, búscale su estilo, búscale su estilo”. Le decía José Antonio a Isolina.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Aurora. Y eso fue lo que hizo Isolina conmigo, que no me pareciera a nadie, que me pareciera a mí y eso se lo agradeceré, tanto a ella como a José Antonio Alonso, se los agradeceré toda la vida. Él me decía, mala, buena, o regular, pero Aurora. No me imites a nadie.

Amaury. Esos son los grandes, esos son los inolvidables. Bueno, pero háblame de San Nicolás del Peladero.

Aurora. ¡Ah, San Nicolás!

Amaury. Porque ese es un programa que la gente extraña, que nadie se explica por qué desapareció, porque fíjate que Alegrías de Sobremesa siguió, y todavía la gente se acuerda…

Aurora. De San Nicolás

Amaury. Era un programa maravilloso. ¿Cómo es que tú entras a San Nicolás del Peladero?

Aurora. Te voy a explicar.

Amaury. ¿Porque tú no entraste desde el principio?

Aurora. No. Mario hacía pareja con Hilda Saavedra.

Amaury. Exactamente, con Hilda Saavedra.

Aurora. Y, ¿tú sabes con quién yo debuto en San Nicolás del Peladero?, con Enrique Arredondo, de negrito y yo de mulata. Éramos unos cirqueros que llegábamos allí a buscarnos la vida. Pero aquello empezó a gustar, porque hacía muchos años que no se veía al negrito pintado y la mulata.

Amaury. Como pareja.

Aurora. Como pareja. Y entonces, bueno, nada el maestro Cheo Belén Puig al piano, tocando y yo cantando, Arredondo y yo. Bueno, eso gustó mucho. A tal punto que Mario hacía su pareja con Hilda Saavedra, pero cuando él ve que estoy apretando la soga con Arredondo, y él en Los Mambises y yo por allá por el teatro, ya yo no era la señora de Mario Limonta, ya yo empezaba a ser Aurora Basnuevo. Entonces se pone un poquito celosito y le dice a Carballido (José Manuel Carballido Rey): “¡Ven acá, Carballido!, ¿por qué tú no haces una escena donde el sargento le levante la mulata al negrito? ¿Tú no crees que eso sería bueno? Porque a mí me gustaría trabajar con mi mujer, chico”. Entonces Carballido le dice: está buena la idea esa, está buena la idea. Sí, sí, vamos a hacer una escena.

Amaury. Carballido era un santo.

Aurora. Era un santo. Vamos a hacer una escena donde suceda eso. Bueno, aquello pasó, pam pam, se formó, se hizo todo aquel libreto que quedó muy bueno, y yo empecé a hacer de la mujer del sargento Arencibia, y Arredondo se quita lo de negrito por primera vez, y empieza a hacer Cheo Malanga.

Amaury. Claro, porque estaban los que hacían los negritos antes.

Aurora. Antes estaban Ramón Espígul, Carlos Pous y entonces, bueno, Arredondo debuta y lo descubren por aquello del negrito, porque ya él estaba olvidado. Él estaba prácticamente olvidado. Nadie se acordaba de él y empieza a hacer en San Nicolás del Peladero el negrito y la mulata conmigo. Me acuerdo que yo le preguntaba a Candita.

Amaury. Candita Quintana.

Aurora. Claro, a Candita Quintana, allá en el Martí, porque yo me sentaba en el camerino para escuchar historias, yo le decía: Candita, ¿y Arredondo? ¿Cómo era Arredondo, Enrique Arredondo, el negrito? Bueno, a él le decían el rey de los campos de Cuba porque él tenía que salir por ahí mi’jita a buscársela, porque esto estaba duro en La Habana.

Amaury. Sí, porque estaba Carlos Pous, estaban Garrido y Piñeiro.

Aurora. Imagínate. Toda esa gente en la radio y la televisión. ¿Dónde comía Arredondo?

Amaury. Claro. Y tenía un circo.

Aurora. Tenía una carpa.

Amaury. Una carpa.

Aurora. Tenía una carpa, pero eso fue después. Antes de la carpa te estoy hablando que pasó las de Caín, ahí lo cuenta él en el libro, que tuvo que vender una vez hasta la dentadura postiza (risas). Él mismo lo cuenta. Cuenta eso y bueno, a mí me interesaban todas esas historias. Después él empieza a gustar mucho, porque a la gente le gusta este género, a la gente le gusta el vernáculo.

Amaury. Sí gusta, es que es un género maravilloso, muy criollo.

Aurora. A los niños les encanta. Mira hasta donde llegó cuando empezó su Cheo Malanga.

Amaury. Claro, Cheo Malanga.

Aurora. Porque salió en la televisión, que es una cosa que agarra tanto público y él, bueno, la gente se olvidó ya de todo eso, porque ya todos los demás se habían muerto.

Amaury. ¿Cómo se llevaban ustedes en San Nicolás del Peladero?

Aurora. Nosotros nos llevábamos de lo mejor.

Amaury. A ver; María de los Ángeles Santana, Enrique Santiesteban.

Aurora. Pinelli.

Amaury. Pinelli, Agustín Campos.

Aurora. Juan Carlos Romero, que hacía el gallego, Simplicio, que era Carlos Más, Agustín Campos…

Amaury. Agustín Campos. Claro, que hacía Montelongo Cañón…

Aurora. Montelongo Cañón, Eloísa Álvarez Guedes…

Amaury. Carlos Moctezuma.

Aurora. Carlos Moctezuma con su Ñico Rutina.

Amaury. ¿Y por qué se acabó? -según tu punto de vista. ¿Por qué se acabó San Nicolás del Peladero?

Aurora. Chico, yo no lo entiendo, pero bueno, son cosas que pasan.

Amaury. Son cosas que pasan.

Aurora. Y uno dice: ¿pero por qué pasan?, porque pasan

Amaury. Hay un bolero que dice: “Son cosas que pasan” (cantando). A ver, una de las preguntas que yo he estado haciendo últimamente: ¿Por qué ahora no hay mujeres humoristas? Fíjate que siempre las hubo y muy buenas. Candita (Quintana), (Alicia) Rico, la misma Rita Montaner, Eloisa Álvarez Guedes.

Aurora. Minín Bujones.

Amaury. Minín Bujones, es que teníamos un elenco, incluso de las más jóvenes.

Aurora. Manela Bustamante.

Amaury. Manela Bustamante, que era muy simpática con su Cachucha (Cachucha y Ramón, programa de TV). ¿Por qué tú crees que no surgen como en la época de ustedes las grandes mujeres humoristas? Piensa a ver, ¿por qué tú crees que pueda ser?

Aurora. Mira, últimamente los hombres actores, humoristas, la han cogido por hacer de mujer, fíjate en los programas que hay, todos hacen de mujer. Han gastado todo el maquillaje del ICRT; las pelucas, ya tú no te puedes poner una peluca porque todas las tienen ellos, y eso fue la primera vez que, tú sabes que tú me viste, que yo hice de hombre, que eso estaba prohibido y me dieron a mí, después de una cosa que yo hice en el Teatro América, que hice tres tipos de hombres diferentes.

Amaury. Sí, si, yo me acuerdo.

Aurora. Que lo hice en Mañana es domingo (Antiguo Programa de TV)

Amaury. Exactamente.

Aurora. Que tú padre dirigía y tú animaste ese día. Y yo hice el papel de hombre y me dijiste: ¿Cómo pudiste hacer eso?, porque no me conocías.

Aurora. Entonces después de eso, que fui la primera que lo hice después de la Revolución, porque hay que aclararlo: la primera que lo hice fui yo. Ah, entonces campo abierto para que todos los demás se vistan de mujer y se pongan las pelucas y se pinten como una puerta, y entonces dejen a las pobres infelices humoristas sin trabajo. Está bien uno, pero es que casi todos ya se visten de hombre y de mujer. Hacen dos papeles pero ¿por qué?

Amaury. Sí, es como una especie de transformismo, ¿no?

Aurora. Pero ¿qué cosa es eso? Bueno sí, un día se puede, pero es que el problema es que se ha llenado la televisión ahora de trasvestismo. Hacen de todo. ¿Entonces dónde están las mujeres? Esa es la explicación que le doy yo.

Amaury. Pero tú estás convencida de que existen.

Aurora. Existen, y muy buenas.

Amaury. Yo quiero recordar contigo algo. Yo me fijo en todo y cuando vino de visita a Cuba, la primera vez, Reinaldo Miravalles, nuestro querido Miravalles.

Aurora. Ah, sí, nuestro querido Miravalles.

Amaury. Que vino de a ver su familia, ¿te acuerdas que en la casa de la familia hicimos una gran reunión con todos sus afectos?

Aurora. Sí, sí.

Amaury. Y yo, bueno, aparte de que vi a todos los actores con un grado de comunión entre todos que a mí me emocionó, de verdad. Yo me di cuenta ¿te acuerdas que nos sentamos tú y yo en una esquinita?

Aurora. Sí.

Amaury. Y empezamos a conversar y a hacernos cuentos, bueno, las cosas de nosotros. Yo vi que tú tienes una relación muy bonita con tus compañeros, que incluso venían y te contaban y te hacían confesiones y te pedían opiniones. Después otra vez nos vimos en la ANEC también y estaba Diana Rosa confesándote algo.

Aurora. Son mis hermanos.

Amaury. Eso es lo que yo quiero saber.

Aurora. Yo quiero hablarte de eso, ahora que hablas de Diana Rosa. La familia a veces no es la que tiene la misma sangre, Diana Rosa es mi hermana. En problemas duros que yo he tenido, ha estado Diana Rosa ahí. Yo tengo tres hijos, uno por sangre y dos más, una es Livia Batista, la del ICAIC y otro Arielito, Ariel Ordaz, lo único que no lo parí, su familia me quiere muchísimo. Esa es mi familia.

Amaury. Esa es tu familia.

Aurora. Y además, el pueblo, este pueblo tan lindo que tienes cualquier problema en la calle y: Aurora ¿qué te pasa? ¿En qué te puedo ayudar?, esa es mi familia.

Amaury. Sí, pero yo vi que pasaban por tu lado y te hacían un cariñito y te abrazaban.

Aurora. Sí, todos. Los jóvenes también me respetan.

Amaury. Por eso te digo. Ahí había muchos jóvenes, estaba Albertico Pujol, estaba Luis Alberto García.

Aurora. Toda esa gente son hijos míos también.

Amaury. Ahora, hay un tema que yo creo que es importante tratar, porque tú puedes ayudar muchísimo a personas en casos semejantes. Tu hijo Mayito, tú tienes un hijo con capacidades diferentes.

Aurora. Sí.

Amaury. Y tú has sido una madre muy dedicada, tan.. eso no se puede creer y como es un tema del que habitualmente no hablas en televisión y sin embargo, esa es tu vida, porque es tu hijo amado.

Aurora. Esa es mi vida, mi vida.

Amaury. Tu hijo amado. Cuéntame de tu relación con Mayito, cuéntame la gente que te ayuda con Mayito.

Aurora. Mayito es una gente muy linda.

Amaury. Por eso te digo.

Aurora. Eso fue un accidente del parto. Mayito pesó nueve libras y media, tuvo un sufrimiento fetal y ese es el motivo por el que Mayito me salió con ese problema, después del desarrollo, que fue cuando el doctor Vega Vega me dijo: Aurora, hay que esperar el desarrollo de los 12 años y lo tengo en la Quinta Canaria desde hace muchos años, es como su segunda casa. A veces está en mi casa, a veces está allí, en el Hospital “27 de Noviembre”, y yo estoy muy agradecida de todos los compañeros que laboran allí. Ahora tuve un problema muy fuerte con él, yo estando en Londres.

Amaury. Bueno, ahora, cuando yo te empecé a llamar para el programa, estaba con el asunto de la fecha de la grabación, y tú me decías, es que él tiene un problema y yo no puedo tener la cabeza en un programa de televisión y en mi hijo.

Aurora. Bueno, pues nada, yo estaba en Londres y no me dijeron nada, yo estaba filmando una escena de una película allá y cuando llego me dicen que Mayito tuvo un granito, que… Sí, ¿pero donde está? no, está en el Hospital Fajardo. ¿Pero cómo en el Fajardo?, ¿pero, qué fue?, y yo no estando allá…

Amaury. Se ocupaban tus…

Aurora. Se ocuparon, mira; Diana Rosa allí, se turnaban.

Amaury. Es que Diana Rosa es tan buena.

Aurora. Esa mujer es lindísima, lo único que tiene un carro que parece una carreta, pobrecita ella no puede ya con él, es una vieja con colorete lo que tiene, ese Aleko, por favor, Diana, cambia eso. Es mi hermanita, la quiero mucho.

Amaury. Y te ha ayudado mucho con Mayito.

Aurora. Con Mayito, Mayito le dice mi tía.

Amaury. ¿Qué consejo le pudieras dar, qué mensaje a las madres que están en situación semejante y que muchas veces piensan que el mundo se acabó? Que es el final de todo y no lo es.

Aurora. Para mí, cuando me lo dijeron por primera vez, que iba a pasar eso, creía que el mundo… Se me iba a acabar. Pero entonces empecé a pensar, Amaury, y empecé a decir: la vida sigue y si yo me acabo ¿qué es de la vida de este niño? Mi hijo me quiere alegre, yo tengo que ayudarlo, yo tengo que tener salud. Yo, hay veces, cuando me enfermo, yo cojo miedo. Digo: ay, yo le hago mucha falta a mi hijo ¿entiendes? y le hago falta alegre, le hago falta con entusiasmo. Le tengo que dar vida. Y me quiere muchísimo, con el alma, me adora, está orgulloso de mí. Y yo, vaya, para ser madre, el cariño más grande que yo tengo, es el cariño de mi hijo.

…Yo les digo a las madres que eso no es una desgracia, eso no es que haya perdido un hijo. Eso es un hijo, ya yo soy madre, ese es mi hijo. Y nada, normal, para mí es normal, como todos los demás.

Amaury. Bueno, ya, no te me pongas triste porque tú no te puedes poner triste.

Aurora. No, yo no me pongo triste, pero te estoy haciendo una historia.

Amaury. Pero te emocionas.

Aurora. Me emociona porque son cosas que tocan muy adentro, pero no me pongo triste. Eso es así, es la vida. Que nos sorprende. Y nos cambia de un día para otro.

Amaury. Y tampoco es un castigo.

Aurora. No es un castigo ni nada, no. Él es un banquete, mi hijo es un banquete, él se ríe muchísimo y nada, me vacila y quiere que yo sea alegre, y que me ría. Él no me quiere triste “¿Y a ti qué te pasa mamá?”

Amaury. ¿Verdad?

Aurora. Sí, chico ¿mamá, a ti te pasa algo? Digo, no hijo no, a mí no me pasa nada. Ah no, porque te veo un poco seria. O sea, que no puedo. No debo.

Amaury. No debes. Ven acá, vamos a irnos al cine, porque tú has hecho mucho cine.

Aurora. Ah, sí, últimamente, después de veterana, porque cuando era jovencita…

Amaury. No te llamaban para nada.

Aurora. No.

Amaury. Pero sin embargo, llegó tarde, pero llegó.

Aurora. Llegó tarde, pero llegó

Amaury. A ver, háblame de las películas que has hecho ultimamente.

Aurora. Yo hice una película Salsa, que se filmó en París, con Joyce (Sherman) Buñuel. Parece que alguien le habló de mí allá y vino directamente a buscarme.

Amaury. A buscarte a ti.

Aurora. Era una cubana que hace 25 años que vive allá. Tenía que ser una Estelvina, una cubana, una cubana gozadora, pero de allá, y que tiene que hablar francés a lo cubano. Entonces ese fue el personaje que interpreté allá. Una casa cubana en París que…

Amaury. ¿Y te fue difícil hacer eso, el lenguaje?

Aurora. No, porque la posibilidad de ser cantante, y por fonética… Pues yo tengo una facilidad para eso increíble. No, si ya en el ICAIC me tienen como que yo hablo lo mismo inglés que italiano. Hice una con Ruy Guerra, en portugués, Estorbo que es un monólogo enorme, dramático y entonces después… Él no sabía que yo era humorista aquí y entonces alguien le dijo: no, ella es humorista. Hice una escena en San Lázaro con un monólogo grandísimo, en portugués (habla en portugués) y allí en el medio de la calle.

Amaury. ¡Qué cosa!

Aurora. Y entonces, díceme Pichi: ¡Oye, Aurora, yo no te conocí! Fue al Festival de Cannes y me vio allí y la gente decía que quién era yo, que de dónde era, si era de Brasil. Entonces me dice Ruy Guerra: ¿es verdad que dicen que usted es humorista? Digo sí. Bueno, yo soy actriz pero yo estoy viviendo del humor hace muchos años aquí en mi país. Pues para mí usted es una actriz dramática, nunca pensé que pudiera ser una actriz humorística ¿qué tal?

Amaury. Y estabas en la película de Benito Zambrano, ¿no?

Aurora. En Habana Blues, también hice de la administradora del cine.

Amaury. ¿Y ahora andabas por Londres?, ahora en el verano.

Aurora. En la película El día de las flores que tuve una escena que tuve que ir a filmarla allá y también una escena que no tiene nada que ver ni con Estelvina ni con Aurora ni con nada, otro personaje.

Amaury. Ahora, ¿qué fue lo que pasó con Barrio Cuba y el personaje de Adela que haces ahí?

Aurora. Bueno, Humberto Solás, que nunca pensé que se hubiera fijado en mí para hacer un personaje así; me dice que quería que yo trabajara en su película y me da el guión y entonces yo,-que se llamaba primero Gente de pueblo- entonces leo el guión y me dice: ¿Dónde tú te ves? Bueno, yo me veo aquí en un personaje, Humberto, pero yo no sé si tú serías capaz de darme ese personaje porque es muy dramático, pero ahí es donde yo me veo. Y me dice: ¿Quién es, Adela?. Digo: Sí, y él: Pues ese es el que te voy a dar.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Aurora. Entonces empecé a envecejer de mis canas, porque yo tengo canas, lo que pasa que tú me ves así porque me las pinto.

Amaury. ¿Y dónde tú crees que están las mías? (risas)

Aurora. Bueno, me las dejé todas, y empecé ahí con mi personaje ahí, ahí, a luchar e hice Adela, que era un cuento más de Barrio Cuba. ¿Qué pasó? Que se extendía mucho la película, incluyendo el cuento mío, como era monotemático, era para mí…

Amaury. Era la historia, ¿no?, de la madre… el niño en Angola…

Aurora. Tuvo que cortarlo, entonces hizo un cortometraje y lo separó de Barrio Cuba. Y en la televisión, después de eso, tuve la suerte también de que Rudy Mora, que es un muchacho que tiene mucho talento.

Amaury. Mucho talento, mucho.

Aurora. Que lo admiro cantidad, porque conocí a su padre, trabajé con su padre, me dio un personaje en Diana, que no tenía nada que ver con ninguno de los personajes que he hecho. Una mujer noble, muy buena.

Amaury. Rudy es muy osado. O sea que estás volviendo de alguna manera a tus orígenes.

Aurora. Sí. Ahora quiero hacer esas cosas.

Amaury. Ahora quieres hacer eso, pero no puedes abandonar lo otro.

Aurora. Nooo.

Amaury. No puedes abandonar lo que la gente…, la gente te ama por eso.

Aurora. Si, sí.

Amaury. Pero ahora, fíjate, yo voy a mi última pregunta. Y mi última pregunta no es nada complicada y para ti que nada es complicado…

En la misma medida en que se está hablando de que el humor tiene que ser cada vez más refinado y cada vez más culto y cada vez más elevado… Mi miedo es que ese personaje que nos identifica, ese personaje del cubano, de la cubana. Ese personaje que alguna gente considera…, el mismo que hace Antolín, el que haces tú, la gente lo empieza a considerar menor y en la misma medida en que la gente empieza a considerar menor esos personajes, también se empieza a olvidar de cuán mayor es Cuba, que es la madre de esos personajes.

Aurora. Sí, cuando son los personajes cubanos…, pero no quieras ver lo que hacen ciertos y determinados humoristas en los centros nocturnos de esta ciudad, donde de verdad, yo no sé cómo permiten que hagan esas cosas, que no tiene nada que ver con el humor. Cuentos muy feos, chabacanerías. Hay que ver lo que es lo cubano y lo que es chabacano. Hay que tener mucho cuidado con lo que se le presenta al público en esos centros nocturnos, que a veces son cosas muy feas.

Amaury. Claro. Entonces vamos a hacer una especie de voto.

Aurora. Porque sea cubano.

Amaury. Porque sea cubano.

Aurora. Porque sea lindo, porque la gente lo goce.

Amaury. Porque sea lindo, claro, claro.

Aurora. Porque la gente se ría sin necesidad de caer en cosas que no deben ser, que no deben ser.

Los italianos vienen aquí, los franceses y yo les digo: c´est moi, tu ne me reconnais pas? Ahhhh mettre les lunettes (soy yo, tú no me reconoces, ponte los espejuelos (en francés) ¿entiendes? Es Cuba.

Amaury. Eso es Cuba, claro.

Aurora. Cuba.

Amaury. Con nuestra gesticulación, con nuestras cosas.

Aurora. No, no, a mí Cuba, Cuba. Yo amo mi país.

Amaury. Y es de donde salen tus personajes.

Aurora. Todo.

Amaury. Y después hay gente que dice: Pero, Amaury, por qué siempre tienes que terminar con la pregunta de Cuba. Digo: es que tengo que terminar con la pregunta de Cuba porque yo soy cubano.

Aurora. Y yo, ciento por ciento.

Amaury. Y queremos esto.

Aurora. Pero tú no sabes que a mí me dieron siete días de permiso en la película Salsa de descanso en París, y empecé a llorar para que me trajeran para acá esos siete días.

Amaury. ¿Tú querías venir los siete días para acá?

Aurora. Y vine.

Amaury. ¿Y te volvieron a pagar después el pasaje para el otro lado?

Aurora. Sí, porque estaba llorando y no querían que llorara.

Amaury. Bueno, pues tú no llores, no llores, que hoy te me pusiste un poquito triste en un momento determinado, y a mí no me gusta verte triste. Te quiero.

Aurora. Ni allá tampoco.

Amaury. Te quiero, pero yo no te puedo mandar para La Habana porque estamos en ella. Yo te quiero, yo te admiro, yo te respeto. Tú has sido parte de mi vida afectiva y hoy has sido parte también de mis recuerdos. Te adoro, mamá, te adoro.

Aurora. Yo a ti también.

Amaury. Un beso. Gracias por venir.

Aurora. Nos unen muchas cosas.

Amaury. Yo lo sé.

Aurora Basnuevo en "Con 2 que se quieran". Foto: Peti

Aurora Basnuevo en "Con 2 que se quieran".

Aurora Basnuevo con Amaury en los Estudios de Grabación del programa "Con 2 que se quieran". Foto: Peti

Aurora Basnuevo con Amaury en los Estudios de Grabación del programa "Con 2 que se quieran".