miércoles, 6 de febrero de 2013

Camilo: Audacia, audacia y más audacia!!!


Camilo Cienfuegos. Foto: Perfecto Romero.
Camilo Cienfuegos. Foto: Perfecto Romero.
Lo que más uno ve en las fotos de Camilo Cienfuegos que han recorrido el mundo se resume en su sombrero alón, su barba legendaria y su sonrisa sincera y limpia. Pero el Héroe de Yaguajay y de la Invasión, obviamente, es mucho más que eso y se comprende mejor en las mil anécdotas que lo recuerdan.
En este 6 de febrero de su natalicio 81, no vamos a evocar al niño que atacaba imaginarios gigantes con su escopeta de palo en su Lawton natal. Preferimos reproducir algunas de sus más interesantes vivencias, porque, como escribiera el Indio Naborí —Jesús Orta Ruiz— en el soneto que le dedicara: «(…) los pueblos, ay Camilo, te dan rosas,/ poemas y canciones más por cosas/ de cumplesueños que de cumpleaños,/ pues la edad de los héroes y los genios/ no se miden por días ni por años,/ sino por largos siglos y milenios».
Cuando Camilo trabajaba en una tienda habanera, le aseguró a su hermano Humberto que allí era solo un simple mozo de limpieza, pero que iba a llegar a ser su primer dependiente. Mandó a hacer unas tarjetas que decían: Sastrería El Arte, Reina No. 61, entre Ángeles y Águila. La Habana, Camilo Cienfuegos Gorriarán. Dependiente.
Sus amigos preguntaban por «el dependiente Camilo», pero les decían que él era el mozo de limpieza y que no estaba. «¡Ah, si no se encuentra, entonces me voy; no me interesa comprar nada aquí». Y los dueños, al darse cuenta de su popularidad y de que estaban así perdiendo clientes, lo pasaron a ocupar esa plaza y llegó a ser el primer dependiente.
Por cierto, la última vez que Camilo trabajó allí —contó también hace años su hermano Humberto— habló con el mozo de limpieza, y le pidió que ese día lo dejara hacer la labor suya. Se vistió con la ropa apropiada y comenzó a hacerlo. Lo vio uno de los dueños y le preguntó por qué lo hacía. «Aquí entré como mozo de limpieza y, como ya me voy, quiero salir como empecé».
EL BROMISTA QUE ERA
Efigenio Ameijeiras evocó que un ex oficial de la Policía que se unió a la guerrilla, tenía cansado a Camilo preguntándole qué grado militar le correspondía como guerrillero. Camilo cogió en la cocina una cabeza de ajo, en el arroyo recogió dos piedras (chinas pelonas) y, harto ya de su insistencia, le contestó: «¡Chico, toma, estás nombrado “cabo machacador de ajo”; y si te portas bien, como esperamos, podrás llegar a “sargento machacador de tostones”».
Camilo y Che llegaron a ser grandes amigos, pero tuvo que pasar un tiempo. Camilo, por ejemplo, le comentó a William Gálvez en El Hombrito, campamento de Guevara, lo que consideró la primera jarana que le oía: «Me preocupa sacarme una muela con el Che»… «Él es médico y no vas a sentir dolor», le dijo William… «No, no es por el dolor, es que este “matasano” me puede sacar una muela buena y dejarme la mala», le aclaró Camilo.
Según contara el combatiente Manuel Bravo Yánez, en Juan Francisco, Yaguajay, Camilo dijo a un grupo de sus hombres de origen campesino que Fidel desde la Sierra Maestra le mandaba un «submarino» y no sabía para qué podía servir eso allí en las lomas de Yaguajay.
Uno de ellos abrió los ojos… «Sí, hay que traerlo, si Fidel lo manda, para algo tiene que servir», dijo Camilo y, dirigiéndose al asombrado, le encomendó: «Usted tiene que subirlo hasta aquí y ya veremos en qué lo utilizamos. Pero, usted lo trae, ¿no es así?» y aquel hombre afirmaba con la cabeza, disciplinadamente, sin saber qué rayos era un «submarino».
El 27 de septiembre de 1958, a las tres de la tarde, la tropa de Camilo detiene a tres hombres vestidos de civil que en realidad eran integrantes del ejército batistiano. El jefe rebelde pidió al médico Sergio del Valle el aparato para medir la presión arterial, se lo puso a uno de ellos, y le dijo que era un detector de mentiras… «¿Son ustedes guardias?»… «No». «Ustedes mienten, lo dice este detector de mentiras», le dijo Camilo y enseguida el guardia confesó: «Sí, somos del ejército, yo soy el cabo Trujillo». A partir de ese momento ese cabo se unió a la guerrilla, fue uno de los mejores prácticos y se sumó a la Columna de Camilo. Se jubiló en 1973.
El 30 de diciembre de 1958, en la tercera visita que Guevara hiciera a Yaguajay, el diálogo entre el Che y Camilo mostró mutua jocosidad y su amistad profunda. «Te voy a prestar mi boina, vas para el cuartel y cuando el chino (capitán Alfredo Abón Lee) te vea, comprobarás que se rinde enseguida»… «Eso mismo voy a hacer yo. Te presto mi sombrero, te presentas en el Regimiento Leoncio Vidal, y cuando ellos te vean, seguro se rinden de inmediato». Los dos se rieron de lo lindo.
Ambos conversaron entonces allí en Yaguajay para acordar los pasos a seguir. La presencia del legendario guerrillero argentino asombró al pueblo, que se aglomeraba para verlo de cerca y tratar de saludarlo. Camilo interrumpió al Che y bromeó con él: «¡Ah, ya sé a lo que me voy a dedicar cuando triunfemos: te voy a meter en una jaulita y recorreré el país cobrando cinco pesos la entrada para verte… ¡y me haré rico!». Ambos volvieron a reírse.
LA CONSTITUCIÓN QUE HABÍA QUE DEFENDER
Pero su jovialidad no le restaba seriedad alguna. Cuando Camilo se entrevistaba con el capitán Abón Lee en Yaguajay, uno de los oficiales batistianos, el teniente Mantilla, dijo que ellos «defendían la Constitución y las Leyes». Inmediatamente, sin pensarlo apenas, Camilo le contestó: «Esa Constitución debieron defenderla ustedes el 10 de marzo de 1952, cuando la violaron».
El coronel retirado Orestes Guerra González refirió a un periodista que Delfín Moreno le llevó a Camilo el mensaje de Fidel de que regresara a las montañas. De nuevo en la Sierra, en la zona de Casa de Piedra, el ejército los atacó duro. Allí fue herido el soldado José Pérez. Por un agujero trasero de su casco le salía la sangre. Camilo le dio el alimento que tenía destinado para sí mismo y para el propio Orestes. Este se puso muy bravo «La lata de leche se la di a ese soldado», le comunicó Camilo… «¿Cómo vas a hacer eso con un tipo como ese?», protestó Orestes Guerra… «Al menos nosotros podemos darle algo a él. Él no puede ya darnos nada a nosotros», repuso Camilo.
En su campamento del Escambray, Camilo le comentó al Che: «Vas a tener que tomarte un descanso. No te preocupes, te voy a regalar algunas armas (…)»… «Déjate de estar haciendo alarde delante de tu maestro. Y si por casualidad no tienes que seguir para Occidente, ¡vamos a ver quién llega primero a Santa Clara!».
Camilo quiso tener entre sus hombres a Manuel Espinosa Díaz, de la tropa de Guevara. Entonces, cuando ese compañero estaba cerca del argentino, apareció él, le dio un papel y le dijo en voz alta para que lo oyera el jefe guerrillero: «Espinosa, ve rápido adonde está Orestes Guerra y entrégale este mensaje mío. No regreses pronto, espérame allá, que yo voy enseguida». Y en voz baja le aclaró: «Oye, que el Che no vea el papel, está en blanco, quédate allá y no vires para atrás, que yo después hablo con él, no vas a tener ningún problema». Espinosa fue y después vino en la Invasión con Camilo.
EL ÁRBOL QUE FLORECE EN OCTUBRE
De ese gran combatiente que fue Camilo asombra conocer que su primer cheque como Jefe de las Fuerzas de Aire, Mar y Tierra de la provincia de La Habana —nombrado por Fidel el 3 de enero cuando fue a Bayamo en avión desde la capital a ver al Comandante en Jefe— fue de 113 pesos y 61 centavos, cobrado por su secretaria Olga Llera, «Cuquita», el 30 de abril de 1959.
Su novia, Paquita, de San Francisco de Paula, al verlo llegar de la Sierra, el 2 de enero, le dijo: «¡Qué bueno, Camilo, que ya esto se terminó!», a lo que el héroe le dijo: «No, la Revolución empieza ahora». Y la última vez que conversó con ella fue la noche correspondiente al 26 de octubre, día en que habló al pueblo desde una terraza del antiguo Palacio Presidencial.
Precisamente en la casa de Paquita, según contara ella, Camilo sembró un árbol que, curiosamente, solo florece en octubre, el mes fatal en que desapareció en el mar.
El Che dijo un día: «Aun cuando después hiciera una serie de hazañas que han dejado su nombre en la leyenda, me cabe el orgullo de haberlo descubierto como guerrillero (…). No sé si Camilo conocía la máxima de Dantón sobre los movimientos revolucionarios: “Audacia, audacia y más audacia”. De todas maneras la practicó con su acción, dándole además el condimento de otras condiciones necesarias al guerrillero: análisis preciso y rápido de la situación y meditación anticipada sobre los problemas a resolver en el futuro».
Fuentes: Revista Moncada, Edición Especial, No. 6, octubre de 1989; ¿Voy bien, Camilo?, Editorial Capitán San Luis, 2009; Camilo, Señor de la Vanguardia, William Gálvez, Editorial Ciencias Sociales, 1979; Che, Obras 1957-1967; y El brillo de los ojos de Camilo, Luis Hernández Serrano, en JR, 27 de octubre de 2002.
(Tomado de Juventud Rebelde)
Camilo Cienfuegos
Camilo Cienfuegos
Che Guevara y Camilo Cienfuegos
Che Guevara y Camilo Cienfuegos
Fidel Castro y Camilo Cienfuegos
Fidel Castro y Camilo Cienfuegos
Por  Por Luis Hernández Serrano

lunes, 4 de febrero de 2013

Fidel al votar: “Es necesario trabajar en seguir perfeccionando el país” (+Fotos)

ro 2013 63 Comentarios
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Por Amaury E. del Valle
Apenas faltaban unos minutos para las cinco de la tarde de este domingo, cuando las palmadas y gritos de alegría de las personas reunidas en los alrededores del Colegio Electoral No.1, de la Zona 13, Circunscripción 13, de Plaza de la Revolución, indicaron la llegada del elector número 28.
El Comandante en Jefe Fidel Castro, el siempre líder de la Revolución, con andar pausado y cuidadoso, pero con su sonrisa y buen humor característicos, subió la rampa de acceso a la zona de votación, ya con sus dos boletas en mano para ejercer el sufragio en estas elecciones generales.
Inscrito con el número 28 en el Comité de Defensa de la Revolución no.1, Fidel, cariñoso y afable, enseguida bromeó con los miembros de la mesa electoral sobre la hora de su llegada, asegurando que cuando le recordaron las elecciones, pidió pasar en persona para ejercer su derecho al voto.
«Esto ha cambiado un poco desde la última vez», recordó con esa memoria que conserva todavía fresca, y pidió permiso para depositar ambas boletas: la de los candidatos a delegados a la Asamblea Provincial del Poder Popular, y la de los diputados a la Asamblea Nacional.
Como siempre, lo cautivaron los niños que custodiaban las urnas, a los cuales preguntó la edad, la escuela dónde estudiaban, por dónde vivían… Y luego, viendo las cámaras de la televisión y a los fotógrafos y periodistas allí reunidos, el Fidel conversador y mediático volvió a renacer, aunque siempre preguntó respetuoso a los miembros de la mesa si podía acercarse a dialogar con la prensa.
Nadie podía pensar que a pesar de lo avanzado de la tarde o el clima, a ratos frío, pasaría una hora y media dialogando con los periodistas y los cientos de vecinos que pronto se reunieron a la salida del colegio electoral, cuando entre los vecinos se corrió como pólvora una sola palabra: ¡Fidel!
Con una memoria prodigiosa, de la cual hizo gala todo el tiempo recordando anécdotas, datos y hasta fechas históricas, un Fidel conversador y curioso, entrevistado a veces, entrevistador otras, habló de economía cubana y de la mundial, de la política nacional e internacional, de la historia pasada y reciente de América Latina, de los desafíos de la Cuba actual, del papel de la prensa, de la necesidad de evitar las guerras, y hasta de la agricultura y cómo lograr mejores rendimientos en ella.
Ese Fidel, el que como él mismo dijo tantas veces han querido matar sin lograrlo, bromeó incluso cuando fue interrogado sobre las elecciones, al asegurar que no podía revelar, «para no violar la ley, por quien he votado».
«Solo les diré, dijo entre risas pícaras, que lo hice por las mujeres… y claro, también por un hombre que había en la boleta, para evitar que estos se pongan bravos».
«Las mujeres cada vez tienen más protagonismo en Cuba, y a su vez en el mundo», reflexionó ya con más seriedad al ver a varias féminas periodistas allí reunidas. «Y así debe ser», enfatizó.
Al volver sobre las elecciones, el líder de la Revolución rápidamente intercambió los papeles y comenzó a preguntar sobre la cantidad de personas que ya habían votado en ese colegio, cuántos deberían hacerlo, cuántos en el país, en cuántos colegios y, mirando la hora, reconoció la participación de las personas.
«Aquí las elecciones no son como en Estados Unidos, dijo, donde apenas vota una minoría. No podemos dejar que eso pase nunca, porque aquí manda el pueblo», subrayó.
Y acto seguido, a una pregunta de otra periodista sobre los actuales cambios en Cuba, enfatizó en que «el mayor cambio de todos ha sido la propia Revolución. Pero claro, nada es perfecto, muchas cosas que sabemos hoy no la sabíamos entonces, y es necesario trabajar en seguir perfeccionando el país, es un deber actualizar el modelo socialista cubano, modernizarlo, pero sin cometer errores».
Ese tema daría pie a ese Fidel que siempre mira hacia el futuro para hablar de la actual situación mundial, de la crisis que viven Europa y Estados Unidos, de las altas tasas de desempleo, y también de las guerras, uno de los problemas a los cuales, reconoció, le dedica mucho tiempo de estudio y reflexión.
«Ahora que tengo un poco más de tiempo para leer, para ver televisión, para reflexionar, lo aprovecho mucho para estudiar, para pensar en estos problemas, pues las personas, con sus preocupaciones diarias, que son tantas, a veces no piensan en ellas».
«Cada vez estoy más convencido que, como lo demuestra la historia, por los egoísmos, las ambiciones, por ese instinto natural y salvaje que llevan los hombres dentro, son casi inevitables las guerras», pensó para todos en voz alta.
«Muchas veces nosotros estuvimos a punto de estar envueltos en una conflagración mundial, como sucedió cuando la Crisis de Octubre, o que usaran contra nosotros el arma nuclear, como cuando combatíamos en el norte de África. Pero las guerras son muy distintas cuando se hacen por una causa justa, por la libertad o por la solidaridad, y estuvimos dispuestos a correr esos riesgos».
En esa misma línea de pensamiento, el Fidel amante de volver una y otra vez a la historia para beber de ella, ejemplificó cómo muchas grandes personalidades de la historia se hicieron famosas por las guerras de conquista que encabezaron, como Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte.
«Solo un hombre en la historia se hizo famoso por llevar adelante grandes campañas militares, pero para liberar pueblos. Ese hombre fue Bolívar», aseguró, para acto seguido enfatizar que «Bolívar, pero también Martí y Chávez, han sido muy importantes para América Latina».
Preguntado sobre su entrañable amigo, quien se recupera en Cuba de una cirugía, reconoció que sabe de él «todos los días».
«Está mucho mejor, recuperándose. Ha sido una lucha fuerte, pero ha ido mejorando. Tenemos que curarlo. Chávez es muy importante para su país y para América Latina».
Ese mismo tema lo llevaría, ante preguntas de otros periodistas, a hilvanar la conversación sobre la reciente Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, «que ha sido un paso muy importante en la unidad, y del cual Hugo Chávez ha sido uno de los mayores artífices».
Muchos fueron los temas en esa casi hora y media de conversación, en las cuales, curioso siempre, preguntó desde cuánto duraban las baterías de las grabadoras o su precio, o le llamó la atención el uso de un celular para grabar sus palabras, el que dijo usar bastante, «claro, con un poco de ayuda, porque a veces las letras de las teclas son muy pequeñas».
Esa inquietud sempiterna por todo lo que le rodea llevó a Fidel a hablar también sobre el tema de las nuevas tecnologías, el descubrimiento reciente de que es mucho mayor de lo que se creía la antigüedad de la especie humana, los viajes de exploración a Marte, el intento de colonizar ese planeta…; «que son temas a los cuales les dedico mucho tiempo, porque creo que lo más importante actualmente para cualquier persona es estar bien informado».
«Por eso es tan importante el papel que ustedes juegan», manifestó dirigiéndose a los periodistas. «El que cada vez estudien más para informar mejor, y no lo digo como una crítica, pues respeto mucho el trabajo de la prensa, sino porque estoy convencido de que los periodistas son una fortaleza para el país y para la Revolución», dijo.
Fue entonces que vinieron a la mente tantas y tantas anécdotas de Fidel que recordábamos los periodistas apenas momentos antes de que llegara; y volví a asombrarme ante ese hombre que, a pesar de la edad, todavía era capaz de hablar sobre los cambios actuales en Cuba y relacionarlos con la producción de alimentos, recordar detalles tan increíbles como dónde se compraron los primeros búfalos que llegaron al país, o preguntar cuántos ejemplares se imprimían diariamente de Juventud Rebelde, y sonreír al demostrarme, gracias a su memoria, que lo lee, al poner uno u otro ejemplo reciente de lo publicado en este diario.
Pero dos frases despejarían cualquier duda que pudiera aún tener de que, como dijo Raúl, Fidel sigue siendo Fidel.
El primero sería cuando, al ser interrogado si podía mandarle algún mensaje al pueblo de Cuba, miró directamente a la periodista, y tras pensar apenas un instante… «Este es un pueblo valiente. No tenemos que probarlo. Cincuenta años de bloqueo y no han podido derrotarnos… Solo decirle que el pueblo lo es todo, sin el pueblo no somos nada, sin el pueblo no habría Revolución».
Y el otro cuando, al pedirle con insistencia que le dijera algo a los jóvenes a través del periódico, me miró con picardía, como el que sabe que quizás uno esperaba alguna frase histórica, y me dijo: «sólo dígales que les tengo mucha envidia».
(Tomado de Juventud Rebelde)
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel ejerciendo el voto el 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel junto a los integrantes de la mesa electoral y los pioneros que custodiaron las urnas. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel junto a los integrantes de la mesa electoral y los pioneros que custodiaron las urnas. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel conversa con los periodistas tras ejercer su voto. 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
Fidel conversa con los periodistas tras ejercer su voto. 3 de febrero de 2013. Foto Cubadebate/Ismael Francisco
 (Noticia en construcción)

Obra martiana en el centro de la XXII Feria Internacional del Libro

 
Unos 18 títulos relacionados con la vida y obra del Héroe Nacional cubano José Martí estarán presentes en la XXII Feria Internacional del Libro Cuba 2013, a celebrarse del 14 al 24 de este mes.
Entre las novedades literarias destaca una nueva edición ilustrada de La Edad de Oro y otra bilingüe de los Versos Sencillos, ambos textos de la autoría del prócer latinoamericano, en el 160 aniversario de su natalicio.
En declaraciones recientes a la prensa, la investigadora del Centro de Estudios Martianos, Mayra Beatriz Martínez, aseguró que este evento permitirá un mayor acercamiento al particular sentido del americanismo que distinguió al apóstol cubano, un concepto que a su juicio todavía está inconcluso.
Hay que ver a Martí como el hombre que nos abrió las puertas de este complejo mundo desde una mirada diferente, por ello constituye una de las figuras claves del pensamiento cultural latinoamericano e hispanoamericano, apuntó.
Por ello el Centro de Estudios Martianos, una de las subsedes de la Feria, desarrollará un coloquio, donde se abordarán las diferentes facetas del quehacer literario en las que se desempeñó el Maestro, como también es conocido el autor del ensayo Nuestra América.
El programa incluye, además, la presentación del tomo XXIV de la edición crítica de las obras completas de José Martí, proyecto que dirige el historiador Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales y una de las figuras a quien la cita literaria reservará un espacio muy especial junto a la obra del novelista cubano-uruguayo Daniel Chavarría, Premio Nacional de Literatura.
Cerca de 200 intelectuales de 32 países estarán presentes en este encuentro, que también contará con la asistencia de 134 expositores de 25 naciones, quienes mostraran sus nuevos títulos en la sede habitual del complejo cultural Morro-Cabaña, ubicado al otro lado de la bahía habanera.
Entre los países más representados se encuentran México, Argentina, Chile, España, Venezuela, Italia, Ecuador, Estados Unidos, Rusia y Angola, país invitado de honor que asistirá con una amplia y variada delegación artística, que incluye grupos musicales, danzarios, líricos, artistas plásticos y artesanos.
Más de 50 libros estarán dedicados a Angola, 18 de ellos de autores de esa nación africana, con la cual el Instituto Cubano del Libro firmará un convenio de colaboración en aras de intercambiar información y ampliar el espectro de miradas hacia esa cultura, declaró la presidenta de la entidad cubana, Zuleika Romay.
Una decena de subsedes y un variado programa de actividades intentarán mostrar un renovado diálogo con la literatura y la cultura como expresión de la diversidad de corrientes y estilos que distinguirá a esta Feria, la primera que se dedica a un país africano.
(Con información de Prensa Latina)