martes, 29 de enero de 2013

Raúl Castro: Vamos construyendo el ideal de una América Latina y Caribe diversa pero unida!!!

CHILE-II CUMBRE DE LA CELAC

Intervención del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba en la Primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Santiago de Chile, 28 de enero de 2013.

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)
Excelentísimo Señor Sebastián Piñera, Presidente de la República de Chile:
Estimados Presidentes, Primeros Ministros y Jefes de Delegaciones:
Pueblo hermano de Chile:
Sea mi primer pensamiento para honrar la memoria de Salvador Allende, insigne latinoamericano y patriota que entregó su vida por la independencia de su nación y la justicia social. Pensamos como él, cuando dijo: “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”.
La existencia de la CELAC nos permitió encarar los desafíos del 2012 con más conciencia de quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos, en medio de circunstancias convulsas y complejas.
Vamos construyendo, en la dura realidad, trabajosamente, el ideal de una América Latina y Caribe diversa, pero unida en un espacio común de independencia política, de control soberano sobre nuestros enormes recursos naturales para avanzar hacia el desarrollo sostenible, la integración regional y el enriquecimiento de nuestra cultura.
Los obstáculos no han sido ni serán menores. Las amenazas a la paz son crecientes y la injerencia en los asuntos de nuestra región continúa. Las trasnacionales, fundamentalmente norteamericanas, no renunciarán al control de los recursos energéticos, hídricos y minerales estratégicos en vías de agotamiento. La concepción estratégica de la OTAN es cada vez más agresiva y se orienta claramente en ese sentido. A dos décadas del fin de la Guerra Fría, crecen los enormes arsenales nucleares y convencionales que, como ha dicho Fidel, no podrán matar el hambre ni la pobreza.
El orden económico internacional es injusto y excluyente, atrapado en una crisis global a la que, por ahora, no se vislumbra solución. El cambio climático avanza inexorablemente ante la falta de voluntad política de los gobiernos de los países desarrollados.
Sin nuestra unidad, nada sería posible y todo lo logrado se perdería. En la llamada Cumbre de las Américas de Cartagena, Nuestra América dio un paso decisivo, asentada en el sólido cimiento de Mar del Plata, donde en el 2005, fue derrotada el ALCA. Disipados los cantos de sirenas de Estados Unidos en la Cumbre del 2009, en Trinidad Tobago, América Latina y el Caribe brillaron por su solidez e independencia cuando reclamaron que las Malvinas son argentinas y que el bloqueo y la exclusión de Cuba deben cesar, acontecimiento que el pueblo cubano guardará siempre, con profunda gratitud, en su memoria.
El ejercicio de la autodeterminación y la soberanía de los pueblos y la igualdad soberana de los Estados son principios irrenunciables de la CELAC, establecidos en la Declaración de Caracas.
Sabemos que entre nosotros hay pensamientos distintos e, incluso, diferencias, pero la CELAC ha surgido sobre el acervo de doscientos años de lucha por la independencia y se basa en una profunda comunidad de objetivos. No es la CELAC, por tanto, una sucesión de meras reuniones ni coincidencias pragmáticas, sino una visión común de la Patria Grande latinoamericana y caribeña que solo se debe a sus pueblos.
Los incuestionables triunfos obtenidos por las fuerzas patrióticas en las elecciones presidenciales y regionales celebradas en Venezuela y las movilizaciones recientes demuestran el extraordinario liderazgo del presidente Hugo Chávez Frías, y el enorme respaldo popular al proceso venezolano. Junto al dolor y la preocupación por la salud del Jefe de la Revolución Bolivariana, ese hermano pueblo está dando, junto a los dirigentes chavistas un destacado ejemplo de lealtad, convicción y unidad para profundizar sus irreversibles conquistas.
El gobierno bolivariano está enfrentando una permanente campaña de intriga y descrédito por parte del imperio y de la oligarquía golpista; pero ha continuado su obra, consagrado a la defensa de los legítimos intereses de los trabajadores y de todos los venezolanos patriotas, de la Constitución y de su democracia revolucionaria.
Desde aquí le reiteramos a Chávez nuestro afecto, respeto y admiración, al igual que a su valiente pueblo que lucha por la mayor suma de estabilidad política, de seguridad social y la mayor suma de felicidad, como lo soñó el Libertador Simón Bolívar.
Compartimos y apoyamos la resolución y oportunidad con que UNASUR ha actuado frente al golpe parlamentario en Paraguay. En una región que ha sufrido décadas de dictaduras sangrientas, impuestas y sostenidas por los Estados Unidos, no puede permitirse impunidad a los sectores violentos y golpistas.
Nuestra Comunidad estará incompleta mientras falte en ella el escaño de Puerto Rico, nación hermana genuinamente latinoamericana y caribeña que padece una situación colonial.
No podemos olvidar que cerca de 170 millones de latinoamericanos y caribeños viven en la pobreza, de ellos 75 millones de niños, 66 millones de personas en la región están en pobreza extrema, de los cuales 34 millones son menores. ¿Qué puede significar para ellos la CELAC?
Es cierto que hemos avanzado en el desarrollo de programas económicos y de desarrollo social al interior de varios países, como Brasil. La experiencia del ALBA y PETROCARIBE en la cooperación solidaria y en la complementariedad entre nuestras naciones, es considerable.
La CELAC está en condiciones de trazar su propio concepto de cooperación, adaptado a nuestras realidades y a las mejores experiencias de la última década.
Pese a lo avanzado, podríamos hacer más en apoyo a Haití, cuyo gobierno necesita recursos para la reconstrucción y el desarrollo. Es posible hacerlo entre todos, bajo las decisiones del gobierno haitiano.
Estamos obligados a alcanzar progresos considerables en la educación como base del desarrollo económico y social. Nada de lo que nos proponemos, desde la disminución de la inequidad hasta la reducción de la brecha tecnológica y digital, sería posible sin ello. La eliminación del analfabetismo, como meta primaria, es totalmente alcanzable. Con políticas adecuadas y cooperación regional, para proveer un mínimo de recursos a los más necesitados, podríamos dar un salto en pocos años.
Debemos ser capaces de promover una arquitectura regional propia, adecuada a las particularidades y necesidades de la América Latina y el Caribe.
Podemos también conjugar nuestros esfuerzos contra la drogadicción, como se ha planteado en estos dos últimos días de la reunión, y el tráfico ilícito de estupefacientes.
Ayer se habló aquí de que había drogas en todos los países del continente, quiero aclarar que en Cuba no hay drogas, intentaron introducirla, existen más de 250 detenidos(*) extranjeros de diferentes países del continente por intentar introducir drogas. Solo un poquito de marihuana que se cultiva hasta en una maceta en cualquier balcón de cualquier ciudad de Cuba; pero drogas no hay ni habrá.
Solo quiero expresar -fuera de texto- sobre este tema, que se pueden tomar medidas.
Como se sabe, Cuba no es un país atractivo para la droga, para los traficantes; pero cuando empezó a incrementarse el turismo, y el propio año pasado ya nos aproximamos a los 3 millones de visitantes extranjeros, sí se convirtió en un objetivo de los traficantes. Además, empezaban a arribar por las costas, sobre todo por la costa norte, los paquetes de diferentes tamaños o peso, de kilogramos de cocaína que arrojaban los traficantes cuando eran presionados y perseguidos por los norteamericanos, se arrimaban a nuestras costas, eran perseguidos por nosotros y los arrojaban al mar, y las diferentes corrientes, sobre todo la del nordeste, los depositaban por las playas; en menor cuantía también por el sur. Empezó a adquirir fuerza el consumo y hasta hubo ciudadanos de algunos países de América Latina que empezaban a entregar gratuitamente dosis individuales, regaladas.
Personalmente, tuve una reunión con todos los organismos que tienen que ver con este problema y tomamos una decisión: “Vamos a combatir la droga, que nos está empezando a amenazar, a sangre y fuego.” Se coordinaron todos los factores en estos aspectos, utilizamos nuestras organizaciones de masa, vinculadas estrechamente con el pueblo, con nuestro Partido gobernante y con el gobierno, dígase Central de Trabajadores de Cuba, Asociación Nacional de Campesinos, Federación de Mujeres Cubanas, Comités de Defensa de la Revolución, y se apeló a las familias, que hacía falta la colaboración de todo el país para ubicar y proceder legalmente contra los que empezaban a tratar de introducir en nuestra juventud desde marihuana hasta algunas dosis de cocaína, como dijimos.
Fueron arrestados. Si queremos vencer, estos son tipos de problemas que hay que enfrentarlos cuando son pequeños o, mejor, cuando son nonatos. Es el mejor momento, si dejamos que cojan fuerza -decíamos y razonábamos-, ahí tienen el ejemplo de varios países hermanos del continente, y, por lo tanto, esta batalla tiene que ser a sangre y fuego.
Nuestras leyes permiten la pena de muerte, está suspendida, pero está de reserva, porque una vez la suspendimos y lo único que hicimos con ello fue estimular las agresiones y los sabotajes contra nuestro país a lo largo de estos 50 años, como todos ustedes conocen.
Les razonaba a mis compañeros: ahí está el caso de México. A México lo amamos profundamente, decimos: México es México, su historia, su vinculación con nosotros. Allí recibimos asilo generoso durante 1955 y 1956; de allí salió nuestra expedición, cierto es que violando algunas leyes mexicanas, pero no violamos nunca la amistad con México, y ellos ejercieron su derecho y arrestaron a todos los compañeros, incluyendo a Fidel. Yo fui uno de los pocos que pude escaparme, y bajo la natural presión que sentíamos ya próximos a salir para Cuba, salimos en medio de una pequeña tormenta, de un poderoso norte que estuvo a punto de hacernos naufragar y conducirnos a la muerte a los 82 expedicionarios que ahí veníamos. Solo hubo un día de mar tranquilo por el sur de las islas de Gran Caimán. Tal era la tormenta que un marinero experimentado que trataba, desde la proa, esa noche tormentosa del desembarco, de ver si veía el faro de Cabo Cruz al suroeste de Cuba, una ola se lo llevó; perdimos casi una hora en su recuperación, hasta que nos lanzamos a la costa y desembarcamos en un pantano horroroso, y antes de salir de él ya estaba encima de nosotros la aviación del dictador Batista.
Yo les razonaba a los compañeros: me rompo la cabeza pensando qué solución puede tener lo de México, que no es casual que sea México, no porque los mexicanos propicien esa situación, sino ya lo dijo un expresidente mexicano en el siglo pasado: “¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!” Es ahí donde está el problema, el problema fundamental, para donde se mandan las drogas, que nunca he leído en la prensa de una gran operación en Estados Unidos contra los traficantes, nunca he leído eso; solo películas de pequeñas bandas de traficantes. Y por el mismo lugar por donde entran las drogas, pasa el armamento para la venta, ese es el problema.
Yo hablé este tema con el presidente Calderón en la reunión de Sauipe, en Brasil, en el año 2008, donde ya se estaba gestando, esta organización magnífica que en estos días celebra su primera reunión, además de la reunión fundacional en Venezuela, y hablé profundamente de estos temas con el presidente Calderón, y hemos seguido, seguimos preocupados. Pero ese problema avanza como una marea terrible hacia el sur: problemas en Guatemala, problemas en los demás países de Centroamérica. Y solo puedo dar una opinión a los países a los que todavía no les ha llegado esa marea nefasta y trágica, porque es verdaderamente trágica, donde los drogadictos, como ustedes conocen, son capaces de matar hasta a un familiar para obtener dinero para comprar droga. Por eso nuestra población apoyó esa medida y nos resultó fácil capturar a cerca de 5 000, juzgados con todo lo que permitían las sanciones del Código Penal, y nos equivocamos en muy pocos casos, que fueron resueltos inmediatamente.
¿Por qué?, por la colaboración de la población, que era la más interesada en que ese problema no se extendiera. Y estos problemas -es la moraleja que podemos sacar de ello, y la sugerimos a los países que todavía no son víctimas de este flagelo- son de los tipos de problemas que hay que enfrentar cuando están naciendo y mejor, como les decía, cuando son nonatos. Por eso, en Cuba no hay drogas ni las habrá.
Perdonen este paréntesis que abrí sobre este tema.
Como ustedes ven, yo también improviso discursos hasta de dos y tres horas, pero no quiero hacer eso, lo hacía antes cuando era joven, pero prefiero ya, a esta altura, leer mis intervenciones. No critico que los demás los improvisen, el primer improvisador es mi Jefe, Fidel Castro, y el que pronuncia los discursos más largos en la ONU, tiene un récord que ni Chávez se lo ganó (Risas).
No podríamos renunciar a la protección de nuestros inmigrantes, víctimas del orden actual de la xenofobia, y de la discriminación que proliferan en el mundo industrializado.
Tenemos también la posibilidad real de constituirnos, sobre bases apropiadas y concretas, en una zona de paz, en la que complementemos nuestro tradicional rechazo a las armas nucleares de exterminio en masa y a las cada vez más avanzadas y letales que se desarrollan hoy, con la expresa y firme voluntad de resolver todas nuestras diferencias por la vía pacífica, de la negociación y el diálogo.
Concluyo con un emocionado homenaje a José Martí, hoy -como decía el compañero Maduro-, en el 160 aniversario de su natalicio. De su pensamiento aprendimos que, en tiempos difíciles como estos, “¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes”.
Muchas gracias (Aplausos).
(*) De la cifra mencionada, 114 permanecen actualmente en privación de libertad

lunes, 28 de enero de 2013

Martí es la fuerza salvadora

Por: Ana Ivis Galán García y Lisandra Romeo Matos
Eusebio LealUn tema urgente convocó la invitación y bien pronto, el doctor Eusebio Leal, Historiador de La Habana y Profesor Emérito aceptó. Le ocupan todo su tiempo el trabajo, los deberes, sus anhelos y sueños, pero Martí le apasiona.
Intervendrá en la ya cercana Tercera Conferencia Internacional Por el Equilibro del Mundo, del 28 al 30 de este mes, en el Palacio de Convenciones de La Habana.
.- Una alta representación internacional distinguirá este evento. ¿Por qué cree Usted que se ha logrado reunir tan excelsa participación?
A mí me parece que es resultado del trabajo consagrado y amoroso de Armando Hart, al frente de la entidad que él dirige (el Centro de Estudios Martianos).
Hart ha puesto en ello toda la experiencia de su vida como hombre político, la total tenacidad de su carácter, y ha subordinado al ideal martiano todos los dolores y sufrimientos que la vida le reservó.
También es muy decisivo, yo diría que determinante, la importancia que le otorgan Cuba y la intelectualidad de la Isla, y mundial, al pensamiento martiano en este momento que vive el país y el mundo.
Martí es la fuerza salvadora, porque es el pensamiento más coherente. Sus ideas, fuente de inspiración, punto de partida y fundamento, junto a las de Fidel y su visión del mundo futuro, de Cuba y de América, y de su sentido del internacionalismo, son los dos pilares del arco sobre el cual se sostiene la esperanza de nuestra nación.
.- ¿Comparte Usted la opinión de que se ha logrado internacionalizar el ideario martiano?
Es que así siempre fue. Martí se quejó y previó el secuestro que podría hacerse de sus ideas para reducirlas a un proyecto casi aldeano.
Pero desde el Manifiesto de Montecristi dejó dicho y aclarado para qué quiere Cuba su independencia y cuál es el su destino. Lo que coincide mucho con el pensamiento de Céspedes, expresado en el Manifiesto a las Naciones, después del Alzamiento del 10 de Octubre: "Cuba quiere ser una nación libre para extender una mano generosa". Así dijo el Padre de la Patria a todos los pueblos del mundo.
El llamado a romper el valladar que el mar pone y hacer que esas aguas unan y no separen, fue idea de Martí. Por eso instaba a los fieles de la balanza en Las Antillas, lugar donde, según su visión, debía resolverse el equilibrio aún vacilante del mundo. De ahí el motivo y nombre de este evento.
.- ¿Cuánto cree que puede aportar esta Conferencia Internacional a los esfuerzos por la salvación de la humanidad?
Todo tiempo fue difícil. Toda la historia de la humanidad es un arduo paso por un sendero, por un largo camino.
Con el desarrollo de la alta tecnología, de las comunicaciones, de las fuerzas opresivas y proimperiales, pareciera que en ese progreso las conciencias populares en determinado momento han quedado como abatidas, pero después renacen con mucha fuerza.
Cuando se quita la cáscara de caramelo con que se pretender adornar, a veces, la punta del puñal, entonces los pueblos reaparecen.
Y lo vemos en las imágenes de todas partes del mundo, en las manifestaciones de los trabajadores, de los jóvenes sin empleo, de las masas indignadas de los países más desarrollados, fundamentalmente en Europa.
Lo vemos en sus banderas y muchas veces cuando aparece, por ejemplo, la imagen del Che, que ya no es solamente una figura para colocar en pulóveres, o esferas de relojes, ni en propagandas comerciales.
Es mucho más profundo. La gente intuye que en él hubo consecuencia, sacrificio, abnegación, vocación de pobreza, de solidaridad y, sobre todo, que hubo vida dada y entregada, y eso lo unió mucho al espíritu del Apóstol.
Martí se desprendió de todo, pudiendo haberlo alcanzado todo. Lo tenía todo: cultura, conocimiento de otros pueblos, dominio del idioma y otras lenguas, magnífico como pocos en su tiempo y, sobre todo, sensibilidad, humanidad.
.- ¿Cómo ve Usted a Martí? ¿Y cómo debemos verlo los cubanos?
Ocurre que todos hemos contribuido, alguna vez, a convertir en mármol y bronce a los héroes, a considerarlos puros e infalibles, hemos querido que sean la imagen de nuestro ideal más que de la vida real.
Yo pienso que lo más hermoso de Martí es su sufrimiento agonal por su patria, la incomprensión familiar, su fracaso matrimonial, sus problemas de salud que supo enfrentar -pero que a veces fueron avasalladores-, y el deseo y voluntad de unir.
A pesar de que algún contemporáneo ha señalado que era de carácter impositivo, absolutista, irascible, pero es que para dirigir a un pueblo como el cubano en aquellas terribles circunstancias ¿hasta qué punto no se podían tener esas cualidades?
No podemos imaginarlo desvanecido, oliendo el perfume de una rosa. Tenemos que verlo siendo así y a la vez expresando las más nobles emociones en su poesía sentimental y amorosa, en sus cartas.
Fue Martí también como el poeta Rilke (Rainer Maria, quien fuera además novelista austro-germano nacido en Praga, capital de la República Checa, y reconocido como el más importante escritor en lengua alemana), herido por la espina de la incomprensión, del chisme, de las habladurías, de la disolución de las ideas.
Pero él es el Apóstol de la unidad, el que logra en principio ese objetivo, aunque no consigue alcanzarlo. Quizás el mérito más grande de Fidel como martiano, al colocar en la base del proyecto del Moncada el pensamiento de José Martí, es haber conquistado la unidad nacional.
De ella estuvieron privadas las generaciones anteriores. Fuimos formados como cespedianos, maceístas, agramontinos, martianos, y solo la Revolución hizo posible experimentar ese sentimiento de unión y entender que todo el que sirvió es sagrado -en especial el Héroe Nacional- y lleva una estrella en su frente que ni su propia ignominia posterior puede borrar.
Por ahí está el concepto y la importancia de conocer su férrea voluntad. Martí muere como soldado de la Revolución que él mismo había convocado, cuando muchos opinaban que debía irse de Cuba. Es más, algunos creen que el sentimiento mayoritario de los jefes principales indicaba que Martí era más útil allá que aquí.
Y él discrepaba de eso, opinaba que en la Isla tenía una labor que realizar como garante, como rehén político, para asegurar que nunca volvieran las oscuras sombras del pasado y que la desunión no hiriera nuevamente a la Revolución.
Por eso quería ir a Camagüey, por ejemplo, y constituir allí un órgano político y dinámico, ejecutivo, que fuese a la par de la guerra que debía ser generosa, victoriosa y rápida, para impedir tres cosas: la movilización militar española, que fue terrible, la mayor jamás vista en esta latitud del mundo y en lucha contra todas las independencias juntas.
Segundo, la intervención norteamericana, alerta que dejó recogida en la carta a su amigo Manuel Mercado cuando dice: "lo que hice hasta hoy y haré es para eso", y en esta decisión fue absoluto.
Y lo tercero, el desgaste del pueblo y del ejército en una batalla que sería sangrienta contra un adversario que no podía darnos democracia ni libertades, porque era todavía el régimen despótico que privaba a su propio pueblo -el español-, de esos derechos.
Martí se adelanta a todo ello, y va a la lucha y viene a su patria por eso, contra muchos criterios. Incluso, hay un momento en el que él dice: "vengo a Cuba como preso" y añade: "y a que me echen fuera," porque se da cuenta que todavía no ha calado ni cristalizado en todos la idea de que el camino era la lucha armada.
En ello radica su extraordinaria genialidad. La virtud que lo distingue de ser uno más es la capacidad que tuvo de anticiparse a su tiempo, y para esa unidad trabajó con fervor.
Luego, tristemente vio cómo por hechos circunstanciales y cuestiones a veces banales y por falta de comunicación, se empieza a romper ese cuadro.
.-¿Cuánto más cree que puede aportar Cuba a los esfuerzos de equilibrio y salvación?
Siempre y cuando, en este momento, sea capaz de ser original, de renovar las mentes de los cubanos, tanto de la dirección política como del pueblo, al seguir las indicaciones que ha trazado, con mano firme, la dirección de la Revolución, y el espíritu del Congreso del Partido y sus Lineamientos de la Política Económica y Social.
O se cambia la mentalidad y se hace un socialismo original, reconstruido sobre la base de nuestra propia tradición y tomando como experiencia los errores ajenos y los nuestros, o no hay nada para nadie. Por eso es que Martí es tan importante.
Nos hemos salido ya de muchas cosas: del maniqueísmo, de la fragmentación de pensamientos, de los niños que hacen discursos como viejos, y de una serie de aspectos y mentalidades que reducen el concepto de la revolución social a una mecánica de laboratorio.
El socialismo en Cuba fue originario y creativo, como clamaba Mariátegui (el peruano José Carlos), uno de los más grandes pensadores marxistas de América y del mundo, pero también sufrió la manía de copiar lo que hacían otros.
En algunos momentos recorrimos necesarios extravíos, como dijo el Apóstol, pero fue para alcanzar nuestro propio camino. Y pienso que hoy el país está en la posición exacta para lograrlo, es más, estamos en una coyuntura particular.
.- La Conferencia dedicará un momento especial a los jóvenes, nacionales y extranjeros. Si tuviera que extenderles un mensaje, ¿qué ideas, qué valores del ideario martiano les transmitiría?
La juventud siempre está por conquistar, esa generación comprometida no es otra cosa que la vanguardia, la punta de la flecha y, por tanto, le toca a ella, en el vuelo, arrastrar el vástago y guiarse por el timón de las plumas.
Pero la juventud, aún la organizada, es sólo la vanguardia, nunca una organización de masas.
¿Cómo transmitir, entonces, a esa multitud el sentimiento?, ¿cómo arrastrarla?, ¿cómo superar la decepción, el comercialismo, la invasión de la propaganda de otras formas de vida, sin explicarles cuál es el precio que hay que pagar por ellas?, ¿hasta qué punto nuestro discurso a veces resulta repetitivo, aburrido e insufrible para los jóvenes?
Por eso existe la necesidad de un cambio de mentalidad y de renovación, sin temor alguno, porque la Revolución ha sido lo suficientemente poderosa como para resistir todo a cuanto se ha enfrentado.
Hoy existen condiciones internacionales en América Latina que son más favorables, casi mucho más que en ningún otro momento. Ahí están los pueblos buscando cada uno su sendero y mientras más original sea, mejor.
Un camino es el de Ecuador, en el centro del mundo, proclamando el Socialismo del Siglo XXI. Otro es el de Bolivia, buscando el suyo con el presidente Evo Morales y defendiendo el lenguaje de los pueblos ancestrales. Otro es el camino de la Venezuela bolivariana, aunque pasemos ahora por un trago amargo.
Y escúchese bien, en cualquier caso lo único que hay que hacer es seguir al pie de la letra lo que dijo el presidente Hugo Chávez al dirigirse a su pueblo antes de partir a La Habana: en una mano la Constitución y en la otra la espada de Simón Bolívar. Esa es la ruta a seguir, no hay otra fórmula.
¿Y qué opina Usted del aprendizaje que hace hoy la juventud cubana del ideario martiano?
Entre las cosas en las que se debe profundizar y debemos cambiar está el trabajo en la escuela, a todos su niveles.
Mientras más se acerque a nuestros jóvenes a Enrique José Varona, a José de la Luz y Caballero, al padre Félix Varela, estaremos más próximos al camino verdadero. Ellos fueron puntos de partida, los asideros morales de Martí.
Es importante, también, tener clara la idea de que el maestro no suple a la familia, esa célula que hoy todavía tiene muchos problemas de disgregación y de autoridad para educar en la casa, lo cual se refleja en las manifestaciones de grupos gregarios y las llamadas tribus urbanas.
Fenómenos que no me asustan, porque ese es un mundo a conquistar más que a condenar. Es más fácil quemar que educar. Yo siempre insisto en que no debemos dejar de hablar, de enseñar, de sumar.
Igualmente, de parte de los jóvenes tiene que haber un interés por el saber y la búsqueda constante de la verdad. No se pueden conformar con lo que oyeron o les contaron, tienen que investigar y leer.
Por eso digo: un Martí fragmentado no. Vamos a descubrir al patriota, al amigo, al orador político, al hombre de amores, al hijo doloroso, quien a pesar de todas las incomprensiones logró conquistar a su padre, hombre rudo con el que supo establecer, sin embargo, una comunicación tal que lo llevó a escribir: "Mi padre ha muerto y con él, parte de mi vida".
Hay que leer, revisar su epistolario, como el que dedicó a su madre que siempre fue sufrimiento y dolor, y a quien redactó la carta más bella que nunca se escribió: "Hoy 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensado en usted"…
Fue Martí, además, padre espiritual de muchos. Ahí han están los mensajes a su hijo, a la niña María Mantilla. Estudiemos su obra toda y hagámoslo sin prejuicios, sin olvidar nunca que él, como nosotros, fue un hombre, un ser humano sujeto a error, a equivocaciones, y que hizo malas elecciones. Pero hay que indagar, para ver que en esa búsqueda de su humanidad está la verdadera grandeza de Martí.
Creo que los jóvenes tienen esa posibilidad. Nosotros hemos tenido la fortuna de conservar siempre en la intelectualidad cubana verdaderos martianos, extraordinarios, como Cintio Vitier, un gran maestro de generaciones y quien, a diferencia de muchos, mientras se hizo más maduro, más viejo, fue más radical y revolucionario.
Para mi generación, que estaba desprovista de toda oportunidad de alcanzar grandes objetivos, no existía el camino expedito, pocos llegaban a ser algo y si lo lograban era con mucho trabajo e infinitos esfuerzos. Fue la Revolución la que abrió todas las posibilidades y entre ellas el don inefable de la cultura.
En cambio, nosotros, antes de 1959, luchábamos por conseguir la entrada para ir a un gran concierto en el teatro Auditórium (hoy Amadeo Roldán), o por asistir a la conferencia de una personalidad. Entonces se reunía una gran cantidad de jóvenes, quienes formaban la vanguardia de la sociedad cubana, algunos con pensamiento radical, otros más conservadores, pero todos defendían una realidad: el diálogo perenne entre los orígenes y nuestro tiempo.
No olvidemos la idea de Fidel cuando dijo algo que es una gran verdad: "las revoluciones solo son hijas de la cultura y de las ideas". Si no hay cultura no hay nada que hacer.
Y sin que caiga yo en el hábito mezquino y viejeril de empezar a decir que los jóvenes de hoy están perdidos o no les interesa nada, sí noto que falta más por hacer y una mejor propaganda.
Se necesita que el liderazgo de la vanguardia aliente a los demás a la altura, a los conciertos, a la comunicación, a la meditación, dentro de una sociedad plural que es, hoy, menos hermética y donde tienen cabida todos los matices del ser, de la opción y del género.

La luz del Apóstol iluminó la noche martiana!!!

Preside José Ramón Machado Ventura (CI), vicepresidente de los Consejo de Estados y de Ministro de Cuba, la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí,  en vísperas del aniversario 160 de su natalicio.  AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Preside José Ramón Machado Ventura (CI), vicepresidente de los Consejo de Estados y de Ministro de Cuba, la tradicional Marcha de las Antorchas, desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí, en vísperas del aniversario 160 de su natalicio. AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
La certeza de que las nuevas generaciones de cubanos y cubanas sabrán defender y garantizar la continuidad de Cuba y su Revolución fue una de las ideas expresadas en el mensaje que envió el General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a los miles de jóvenes que este 28 de enero protagonizaron la histórica Marcha de las Antorchas.
Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas, dio lectura a la misiva en la que Raúl envía un especial saludo, al no poder estar presente como hubiera querido, por la celebración de la I Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, un encuentro de suma importancia para los procesos de América Latina y el Caribe.
Raúl expresó también la satisfacción de ver que las banderas sostenidas por la Generación del Centenario, son defendidas hoy por las nuevas generaciones, con la certeza de preservar las conquistas de la Revolución.
En el mensaje el presidente cubano expresó a los estudiantes su deseo de acompañarlos en la próxima marcha, para desfilar como lo hiciera hace 60 años junto a un grupo de jóvenes encabezados por Fidel.
Presidida por José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, junto a miembros del Buró Político y el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la marcha fue protagonizada por miles de jóvenes y estudiantes de la capital, que desfilaron desde la calle San Lázaro hasta la Fragua Martiana, en homenaje al aniversario 160 del natalicio del Héroe Nacional José Martí.
Lisara Corona, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, destacó que la conmemoración de este 28 de enero es la más elocuente reafirmación de unidad de la juventud cubana, bajo los principios y enseñanzas emanadas por el Apóstol.
Los jóvenes marchamos como demostración de que pueden contar con nosotros para reafirmar y perfeccionar el socialismo, como deber supremo, y asegurar el derecho a vivir en el país libre y soberano que nos legaron nuestros padres y abuelos, señaló.
La presidenta de la FEU significó que esta marcha es un homenaje a Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René, cinco discípulos ejemplares del maestro, cuyas doctrinas están en sus corazones.
En la Fragua Martiana quedó inaugurada una exposición de Antonio Guerrero, llamada el Verdadero Hombre, dedicada al Apóstol, la cual se llevará de manera itinerante a diversos centros y espacios donde se encuentran grandes grupos de jóvenes. En el encuentro estuvieron presentes los familiares de los Cinco Héroes.
(Información de Juventud Rebelde)
Jóvenes cubanos protagonizan la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí,  en vísperas del aniversario 160 de su natalicio.  AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Jóvenes cubanos protagonizan la tradicional Marcha de las Antorchas, desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí, en vísperas del aniversario 160 de su natalicio. AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Intervención de Lisara Corona, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), durante la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí,  en vísperas del aniversario 160 de su natalicio.  AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Intervención de Lisara Corona, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), durante la tradicional Marcha de las Antorchas, desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí, en vísperas del aniversario 160 de su natalicio. AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Jóvenes cubanos protagonizan la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí,  en vísperas del aniversario 160 de su natalicio.  AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Jóvenes cubanos protagonizan la tradicional Marcha de las Antorchas, desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí, en vísperas del aniversario 160 de su natalicio. AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Intervención Yuniasky Crespo Baquero, Primera Secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC),, durante la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí,  en vísperas del aniversario 160 de su natalicio.  AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Intervención Yuniasky Crespo Baquero, Primera Secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC),, durante la tradicional Marcha de las Antorchas, desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí, en vísperas del aniversario 160 de su natalicio. AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Jóvenes cubanos protagonizan la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí,  en vísperas del aniversario 160 de su natalicio.  AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
Jóvenes cubanos protagonizan la tradicional Marcha de las Antorchas, desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, el 27 de enero de 2013, para recordar al Héroe Nacional, José Martí, en vísperas del aniversario 160 de su natalicio. AIN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ