jueves, 23 de agosto de 2012

Recordando a Vilma en el aniversario de la FMC: “Raúl dice que lo embrujé cantando”


Vilma y Raúl en Palma Soriano, fines de diciembre de 1958.
Vilma y Raúl en Palma Soriano, a fines de diciembre de 1958.
Por Nirma Acosta
Era el año 1952. La Universidad de Oriente vivía el ajetreo de costumbre. El aula de cuarto año de Ingeniería recibía clases de Mecánica. De un golpe la puerta se abrió y apareció un bedel ansioso por contar cuanto sabía. La noticia irrumpió las calles y las casas de todo el país.  La radio ya estaba informando: “Batista tomó el poder”. Ella quedó atónita de rabia y sintió una chispa encendérsele dentro. El profesor de turno tenía un hermano con aspiraciones a un puesto en las elecciones de 1952 y en respuesta al comentario del hombre, dio un puñetazo en la mesa y aseguró: “Aquí no queda otro camino: alzarse”. Entonces, era solo Vilma Espín, tenía 21 años y estaba entre las pocas muchachas que en aquella época optaban por una carrera casi privativa de hombres: la Ingeniería Química Industrial. Delgada, de elegantes maneras; suave y tierna, pero con una firmeza y madurez que le distinguían. Recuerda que a pesar de la arenga oportunista del académico, no cabía duda de que había llegado el momento. ¿Cómo decírselo a los padres? ¿Por dónde empezar?
“Nos quedamos en la Universidad que se mantuvo todo el día rodeada por los soldados. No podíamos hacer mucho, pero era la forma de oponernos al golpe militar del 10 de marzo. Recuerdo que utilizamos un poema de Heredia que decía: Que si un pueblo su dura cadena/ No se atreve a romper con sus manos/ Bien le es fácil mudar de tiranos/ Pero nunca ser libre podrá. Hasta pusimos un tocadiscos con la grabación del poema de Guillén: no sé por qué piensas tú, soldado que te odio yo. Luego salimos a las calles a repartir volantes. Fueron detenidas algunas compañeras, pero gracias a la intervención de uno de los profesores se evitaron males peores.”
La familia Espín Guillois con el respeto de costumbre se reunía en el comedor. Había complicidad en aquel mutismo de tarde, pero la palabra les martillaba en su interior: “¡Alzarse!, ¡Alzarse!” Ella rompió el cerco que les tendía el silencio:
-Papá, mi hermana y yo estamos decididas. Ustedes siempre nos han enseñado a hacer lo que debemos. A partir de hoy, no se preocupen por nosotras y no nos pregunten a dónde vamos ni a qué hora venimos. Queremos cumplir con lo que nos toca.
Entonces, se esfumaron los ruidos, se detuvieron los cubiertos, los rostros quedaron impávidos… las chicas se habían atrevido, y nadie podía impedírselo. Habían preferido una educación materialista y aceptaron con beneplácito a aquel maestro de Historia de Cuba, hijo de un ayudante de Maceo. Sin relegar que en el árbol genealógico de la familia se yergue Paul Lafargue, el yerno de Carlos Marx, fundador del Partido Socialista Francés.
Documental proyectado en el acto realizado en el Memorial José Martí de La Habana, Cuba, el 5 de abril de 2010 por el 80 aniversario del natalicio de Vilma Espín . AIN Foto: Sergio ABEL REYES
Documental proyectado en el acto realizado en el Memorial José Martí de La Habana, Cuba, el 5 de abril de 2010 por el 80 aniversario del natalicio de Vilma Espín . AIN Foto: Sergio ABEL REYES
“Poco tiempo después del golpe de estado nos afiliamos al Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) de García Bárcena. En esa organización había distintas tendencias, así que no podía ser algo definitorio, pero tuvo el mérito de aunar a los jóvenes que más tarde integraríamos el movimiento revolucionario en Santiago de Cuba. Frank País era su jefe de acción. El MNR duró hasta que fueron detenidas sus principales figuras.
“En aquella época a mi papá no le gustaba que en casa se hablara de política porque todo era muy sucio y corrupto -decía-, pero simpatizaba con Chibás y albergaba cierta esperanza en la posibilidad de unas elecciones. Creo que bastantes personas confiaban en lo mismo. Por eso, cuando Batista da el golpe de estado la reacción de los cubanos fue de repulsa contra aquella bajeza. Frank tenía 17 años y ya estaba en la lucha, era dirigente de la Normal. Hicimos manifestaciones cuando la muerte de Rubén Batista, tiramos volantes de protesta. Íbamos al cine por las noches y regábamos papeles con consignas.”
Cualquiera hubiera imaginado otro destino de oropel para la joven Vilma, pero cuando pudo elegir apostó por las dificultades de la guerra. Cada vez que los sicarios dejaban a su paso algún acto de masacre o barbarie ordenada por el gobierno, la respuesta no se hacía esperar.
“Alguna vez pensé que el momento de luchar llegaría inevitablemente, así que me fui preparando para eso. En sueños, a veces, me veía en los combates; por eso no tuve tiempo de sentir miedo. En Santiago, había mucho fervor contenido. Entonces, vino el asalto al Cuartel Moncada.”
Eran como las cinco de la madrugada cuando en la vieja casona de los Espín Guillois, la algarabía de las muchachas levantaba sospechas… El padre les observaba con una gran interrogación en los ojos, casi les interpelaba: ¿Qué significaban aquellos tiros que se escuchaban desde tan temprano? ¿Qué estaba pasando en el Moncada? La intuición y las ansias de independencia las ayudaba a especular sobre lo que era ya una verdad: “¡por fin! alguien se atrevió a darle duro a Batista”. Claro que arremeter contra aquella mole llena de guardias era demasiado osado hasta para los más ortodoxos santiagueros que desde mucho antes ya habían abrazado, sin recatos ni miedos, otras revoluciones.
“Recuerdo que fui corriendo para el cuarto de mis padres y eufórica les repetía: ¡Qué bueno!, ¡Qué bueno!, están atacando el Moncada… Ya por la tarde, supimos lo de la muerte de Renato Guitart; fue triste, le avisaron al padre a la hora de trasladarlo hacia el Cementerio. Recuerdo que mi hermana y un vecino se llegaron al Arzobispado que quedaba justo frente al Saturnino Lora y desde la azotea vieron los muertos tirados alrededor del hospital. Estaban golpeados, torturados… En ese momento, no sabíamos quiénes eran; tampoco conocíamos a Fidel; solo sabían de él los de la Ortodoxia, la Universidad y algunos otros. El 27 de julio decidimos aproximarnos hasta el cuartel para averiguar, nos acercamos hasta una de las postas; nos dejaron pasar, pero muy pronto uno de ellos sospechó y nos preguntó qué queríamos. No nos callamos. Respondimos: conocer a los valientes que asaltaron el cuartel. Ese día mataron a muchos jóvenes y el pueblo sentía una gran indignación.”
Pero aquel era solo el inicio. No importaba si eran de una clase u otra, si de Banes, Artemisa o Santiago, universitarios u obreros. La lucha continuó en silencio. Los padres se preocupaban, insistían en que tomaran todas las precauciones, que se cuidaran. En su afán por protegerlas, quizá, le piden que marche a cursar un postgrado en los EE.UU. Vilma se los había prometido, así que partió, aunque no se alejó de los valores que ellos mismos le habían inculcado. A su regreso, por indicación del Movimiento, hace una escala en México donde conoce por fin a Fidel y a Raúl.
“En el aeropuerto estaban Fidel, Raúl, Gustavo, Cándido González y Chuchú Reyes. Cuando bajé del avión pensé encontrar a unos guerrilleros con traje de campaña y pelos largos tal vez, pero para mi sorpresa eran unos jóvenes apuestos, bien vestidos que me dieron la bienvenida con una orquídea y de inmediato me llevaron a uno de los barrios más elegantes y caros del Distrito Federal, a casa de alguien importante que nos estaba apoyando. Esa fue la primera vez que vi a Fidel.”
Regresa a Cuba con las indicaciones de Fidel para Frank País; se alista en los preparativos del alzamiento de Santiago y continúa en la lucha clandestina. Días antes de que fuera asesinado, Frank la designa coordinadora del Movimiento 26 de Julio en Oriente. Entonces, cambia el seudónimo de Mónica por uno que empezara con D (los máximos dirigentes del movimiento llevaban nombres con D); el anterior ya estaba fichado igual que Alicia como también le llamaron.
La vida clandestina se tornaba complicada; era cada vez más perseguida y Raúl decide que la agente Déborah se quede en el Segundo Frente Frank País, en Mayarí Arriba; ya estaba muy “quemada” en la ciudad y fue imprescindible proteger su vida.
Vilma Espín
Vilma Espín

Lo embrujé cantando

En el Segundo Frente, la neblina era espesa desde el atardecer hasta las nueve de la mañana del otro día; eso les facilitaba moverse. Hasta los árboles y los bichos del monte cooperaban. Cuando el jeep de los rebeldes se acercaba, los curujeyes enviaban mensajes en las alas de las mariposas; ellas les acompañaban hasta el final del camino en señal de buen augurio. El trino de los pájaros interpretaba una de esas canciones que solo se saben las avecillas de la Sierra. El sol tallaba los árboles. Déborah tenía 28 y aún no conocía el amor.
“A esa edad no había tenido novio; puede que los más jóvenes no me crean, pero fue así. Era muy seeeria. Mis compañeros me protegían mucho y con el tiempo me convertí en la chaperona de algunos de ellos. Los mismos que antes me cuidaban demasiado empezaron a sugerir que me apurara, no fuera a ser que quedara soltera, pero siempre pensé que eso no era cosa de apuro. Algunos decían que estaba esperando a un príncipe azul montado en un caballo blanco”.
Y llegó, con su traje verdeolivo y un puñado de sueños para compartir aquella guerra y todo lo que vino después.
“Raúl dice que lo embrujé cantando. Yo interpretaba viejas canciones cubanas que a él le gustaban mucho. Recuerdo que prefería aquella que dice: ‘dame un beso y olvida que me has besado; yo te ofrezco la vida si me la pides; que si llego a besarte como he soñado ha de ser imposible que tú me olvides…’ A él le encantaba esa canción.”
“Como yo nunca me había enamorado, no sabía qué era estar enamorada. Además me preocupaba que podía hacerle daño a Raúl, pues todos se daban cuenta de lo que él sentía, pero yo no estaba segura. Aunque era jaranero, conmigo siempre fue muy correcto, y serio. Mi mamá estuvo una vez con nosotros en el campamento y me preguntaba si no había alguien… Ella estaba loca porque yo me casara, para tener nietos pronto, pero no me decidía. Además, pensé: ¿bebés en medio de la lucha? ¡Qué va!”
La incertidumbre no duró mucho tiempo; era la etapa final de aquella cruzada. Déborah y Raúl seguían compartiendo las tensiones de la guerra. No tenía sentido esperar al triunfo. Todos se daban cuenta de la similitud de aquellas almas, de la necesidad de trabajar, conversar, cantar y hasta reír juntos. Todos menos ellos, hasta un día…
“Entró a mi cuarto, allá en la comandancia del Segundo Frente, y recuerdo que conversamos sobre un cargamento de armas y ropas que habíamos recibido. De pronto, recostó su cabeza a mi hombro… yo, extrañada, indagué:
- ¿Qué pasa?
- Nosotros estamos enamorados, dijo.
- ¿Y tú cómo lo sabes?
- ¡Ah! Pero, ¿tú no lo sabes?
- Yo, no.
“Nos reímos; conversamos y desde entonces, comenzó el noviazgo. La Revolución triunfó el primero de enero de 1959 y el 26 de ese mismo mes y año nos casamos en el Rancho Club de Santiago de Cuba; a los dos días nos mandaron a buscar de La Habana.”
Vilma y Fidel en la Sierra Maestra.
Vilma y Fidel en la Sierra Maestra.
Pero ella siguió pensando en su querida ciudad, guardó para siempre aquellos recuerdos de su casa de San Gerónimo donde nadie se atrevía a faltar al almuerzo del domingo cuando los Espín Guillois reunían a la familia. Cualquier momento era bueno para conversar de todos los temas. Así crió a sus hijos y enseñó a sus nietos. “Raúl dice que son míos… y está bien, son míos, y de él, pero son míos.”
No dejó de ser tierna e intrépida. Ella misma comentaba sobre el placer que le producían el retorno a las viejas canciones cubanas cada vez que el trabajo le daba un resquicio, o los olores de la naturaleza, o disfrutar del verde de un jardín o un huerto escolar. Prometió dejar para otro momento anécdotas de aquellos tiempos en los que, a veces, jugarse la vida parecía una fiesta; pero aquella muchacha de cabellera lacia, dulce y enérgica como sus compañeros la recuerdan, se despidió esta tarde de lunes 18 de junio en La Habana. Le acompañaron su familia y el cariño de la gente común y corriente de su pueblo. Le seguirán siendo fieles las batallas cotidianas, los zunzunes de la montaña y el manto de florecillas rojas del Segundo Frente; allí, donde se jugó la vida y conoció el amor en plena lucha guerrillera, volverá a reunirse con sus camaradas de entonces. Hasta el último instante conservó para todos los que le conocieron el rostro feliz y sereno como el mejor trofeo de una vida que también le obsequió cuatro hijos y ocho nietos. Cuando miraba atrás, agradecía el privilegio que le concedió este tiempo: “A pesar de los que no están, de los momentos más difíciles y de todo lo que nos queda aún por emprender, me siento satisfecha”.
* Los testimonios son parte de una entrevista inédita con Vilma Espín Guillois, que publicó originalmente La Jiribilla.






Versión para Imprimir

martes, 21 de agosto de 2012

Intelectuales de EEUU apoyan petición de asilo de Assange

Noam Chomsky
Intelectuales como Noam Chomsky o Naomi Wolf, relevantes personalidades de Hollywood como los directores Oliver Stone y Michael Moore o el actor Danny Glover, el humorista Bill Maher -que donó un millón de dólares a Barack Obama para su reelección- o miembros del Ejército de Estados Unidos, como el analista Daniel Ellsberg, son algunos de los más de 4.000 firmantes de una carta que la organización Just Foreing Policy hizo llegar este lunes a la Embajada de Ecuador en Londres.
Los responsables de la carta, que se puede consultar en la página web de Just Foreing Policy, sostienen que el fundador de Wikileaks tiene fundadas razones para temer que, de ser extraditado a Suecia, acabe en EE UU.
“Las acciones de los Gobiernos británico y sueco sugieren que su intención es trasladar al señor Assange a Suecia porque, debido a los tratados vigentes y a otras políticas, probablemente sería mucho más fácil extraditarlo a EE UU para ser juzgado”, se indica en el texto. Los firmantes sostienen que la Administración Obama “ha dejado clara su hostilidad hacia Wikileaks” y aseguran que en EE UU podría enfrentarse a la petición de la pena de muerte si la justicia lo condena por violar la Ley de Espionaje.
“El señor Assange no es un ciudadano americano y ninguna de sus acciones han tenido lugar en territorio estadounidense”, continúa la carta en la que se defiende que la decisión de Correa de otorgar asilo político al fundador de Wikileaks ha sido adoptada “conforme al derecho internacional” y donde se censura la intención del Gobierno británico de “amenazar con violar los principios sacrosantos que rigen las relaciones diplomáticas al tratar de invadir la Embajada ecuatoriana para arrestar a Assange”.
El contenido del escrito, que ha sido entregado en la sede de la Embajada de Ecuador en Londres por el director de política de Just Foreing Policy, Robert Naiman, se ha hecho público el mismo día en que el Departamento de Estado ha reiterado que EE UU no ha presionado para que se extradite al fundador de Wikileaks a Suecia, tras censurar las declaraciones que Assange pronunció el domingo desde el balcón del edificio de la misión diplomática ecuatoriana en Gran Bretaña, donde se ha refugiado, en las que acusaba a Obama de sostener una “caza de brujas” contra su portal de Internet.
La portavoz de Hillary Clinton, Victoria Nuland, criticó en rueda de prensa “los argumentos desesperados” de Assange que, aseguró, solo obedecen a una estrategia para desviar la atención sobre el juicio por agresión sexual que le aguarda en Suecia.
Las firmas más relevantes de la carta arrastran una marcada trayectoria como activistas y críticos del sistema político y social estadounidense. Moore, principal adalid en contra de las políticas de George W. Bush durante sus ocho años al frente de la Casa Blanca, apoyó a Barack Obama en su candidatura a la presidencia en 2008 y es un firme defensor del movimiento Occupy Wall Street.
Oliver Stone en las últimas décadas ha dirigido documentales a favor de Fidel Castro y de Hugo Chávez. Danny Glover es uno de los actores de Hollywood más comprometidos políticamente. El protagonista de Arma Letal, fue un firme opositor a la guerra de Iraq y es un activista por la causa de los Cinco cubanos presos en EEUU.
(Con información de El País)

Ofrece abogado detalles sobre nuevo paso legal en caso de Gerardo Hernández


El abogado Martin Garbus y Gerardo Hernández (izquierda).
El abogado Martin Garbus y Gerardo Hernández (izquierda). Foto: Freethefive.org
El abogado Martin Garbus, destacado abogado defensor de la Primera Enmienda y de los derechos civiles, que se unió al equipo de defensa legal de los Cinco en abril de 2012, realizó hoy una conferencia de prensa sobre un nuevo affidavit en apoyo al hábeas corpus de Gerardo Hernández.
El abogado precisó que buscan la revocación de su condena injusta, con el argumento de la mala conducta masiva del gobierno, que pagó varios millones de dólares a periodistas de Miami durante el juicio de los Cinco.
Si la jueza, Joan Lenard, no está de acuerdo con la apelación de Hernández para anular la condena, el afidávit pide a la Corte que ordene el descubrimiento y la concesión de una audiencia oral. El objetivo del descubrimiento es la exposición total de la operación ilegal y secreta del gobierno.
El conocimiento de los pagos del gobierno a los periodistas “independientes” fue revelado por primera vez el 8 de septiembre 2006 en un artículo del Miami Herald.
El affidavit de 82 páginas concluye que:
“Cada dólar de cada artículo, imagen, radio o televisión que se gastó en este programa secreto viola la integridad del juicio. Es por eso que el fiscal se resiste a descubrir.
“Toda persona que decidió pagar, pago, tomó fondos, o cubrió los pagos en este programa secreto, violó la integridad del juicio. Es por eso que el fiscal se resiste a descubrir.
“Es sorprendente ver como el fiscal minimiza el efecto de la palabra impresa y hablada. Es como si los fundadores de este gobierno, la historia de América, la Constitución y la Primera Enmienda, nunca hayan existido.
“El concepto fundamental de un juicio justo fue negado ya que el Gobierno creó una influencia constante intolerable que es un error estructural.
“El Fiscal General, Eric Holder Jr., no era responsable de esta acusación cuando comenzó. Él lo es ahora. La condena de Peticionante [Hernández] debe ser anulada. El Departamento de Justicia debe enviar los datos de estos eventos al Presidente y al Congreso para que podamos tener la esperanza de que esto nunca vuelva a suceder en los Estados Unidos.”Gerardo fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años -la más severa de las penas- junto a René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, todos detenidos en 1998 por su seguimiento a grupos violentos que desde Miami organizan y ejecutan acciones contra Cuba.
De acuerdo con Garbus, en el período 1996-2001 la comunidad miamense recibió a través de la prensa escrita, radial y televisiva un arsenal de propaganda pagada por el Gobierno para interferir en el proceso y persuadir al jurado.
Se trata de largas sumas de dinero, día tras día, año tras año, traducidas en más de mil artículos e informaciones difundidas, manipulación que resulta incomprensible y carece de precedentes, precisa la fuente.
Para la defensa del antiterrorista, los reporteros que publicaron en medios como El Nuevo Herald, The Miami Herald, el Diario las Américas, Radio/TV Martí y WAQI (Radio Mambí), entre otros, actuaron como “agentes secretos pagados”.
Según el abogado, en apenas 194 días El Nuevo Herald divulgó 806 artículos con influencia negativa sobre el juicio, mientras en idéntico lapso The Miami Herald presentó a la opinión pública otros 305.
Ambos periódicos suman en total mil 111 artículos, un promedio de más de cinco por día, advierte.
La declaración de Garbus también pone al descubierto la selección de los periodistas financiados para generar un ambiente hostil que condujera a la condena de Gerardo y sus compañeros, así como las motivaciones de esas personas para aceptar el dinero.
Conforman la relación de contratados, entre otros, Pablo Alfonso, Humberto Cortina, Julio Estorino, Carlos Alberto Montaner, Olance Nogueras, Enrique Encinosa, Ariel Remos, Luis Aguilar, Wilfredo Cancio, Helen Ferre, Caridad Roque, Enrique Patterson y Alberto Muller.
Varios de los citados en el más reciente paso legal en pos del regreso a su país de los antiterroristas tienen en su trayectoria la participación en acciones violentas y actividades subversivas contra Cuba, en algunos casos a partir de denunciados vínculos con la CIA.
Cortina es un veterano de la agresión derrotada en Playa Girón en abril de 1961, Muller fue encargado de organizar bandas amadas y Estorino, Montaner y Encinosa formaron parte de grupos violentos, refleja el documento.
Las sumas recibidas por los periodistas por sus servicios al Gobierno estadounidense van desde alrededor de tres mil hasta varias decenas de miles de dólares.
Pese a los amplios elementos aportados, el Gobierno estadounidense insiste en ocultar pruebas de su conducta para impider por el momento conocer con exactitud la totalidad de los reporteros pagados y las cuantías obtenidas.
Sin embargo, lo que sabemos es más que suficiente, aclara la defensa en su propósito de demandar la revocación de la injusta condena de Gerardo.
(Con información de Antiterroristas.cu/ Prensa Latina)