lunes, 2 de julio de 2012

Visitará Presidente cubano Raúl Castro China y Viet Nam


Raúl Castro. Archivo de Cubadebate
Raúl Castro. Archivo de Cubadebate

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, partió del aeropuerto internacional José Martí este domingo 1 de julio con el objetivo de realizar visitas oficiales a la República Popular China y a la República Socialista de Vietnam.
La delegación cubana está integrada, además, por Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros, y Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores.
Durante su estancia en Pekín, Raúl se reunirá con el presidente chino, Hu Jintao, así como con otros altos cargos para intercambiar opiniones sobre asuntos de común interés y sobre sus respectivas relaciones bilaterales internacionales, explicó el Ministro de Asuntos Exteriores chino Liu Weimin.
La visita a Pekín del gobernante cubano se produce cinco meses después de que hiciera lo propio Marino Murillo, Vicepresidente del Consejo de Ministros, quien encabeza dentro de la Isla el seguimiento al proceso de “actualización del modelo económico”.
El interés del país asiático por afianzar los lazos con Cuba se ha puesto de relieve en repetidas ocasiones para afrontar la nueva situación, según señaló a Murillo el miembro del Comité Permanente del PCCh Li Changchun.
En la visita de Murillo, Cuba informó a China de los resultados de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba y del VI Congreso de dicha formación celebrado en abril de 2011 en la isla.
La última visita de un alto cargo chino a Cuba fue la que llevó a cabo en junio del pasado año el vicepresidente chino, Xi Jinping, llamado a suceder a Hu Jintao.
Cuba es el mayor socio comercial de China en el Caribe, y los intercambios entre ambos países se elevaron a 1.800 millones de dólares en 2010.
(Con información de Granma y Agencias)

sábado, 30 de junio de 2012

Preguntas con respuesta sobre el ciberactivismo contrarrevolucionario cubano

ebe-patrociniop

Con motivo de un denominado Festival CLIC, celebrado en junio en La Habana, organizado por un colectivo denominado EBE, creado por tres españoles, pero que reciben financiación de grandes empresas multinacionales como BBVA, Microsoft o Sony, la publicación digital Encuentro difundía un artículo titulado “El Festival CLIC y la inmensa minoría”.
El texto, que aplaudía el evento internauta que decía dirigirse a “personas de cualquier posición política” calificaba de “blogueros-mal-pagados que infectan el ciberespacio cubano” a los cubanos que en sus blogs escriben desde la lealtad a la Revolución cubana. La expresión debería provocarnos algunas reflexiones:
Si consideran que los blogueros leales a la Revolución son “mal-pagados”, quiere decir que no lo hacen por dinero, sino por principios y por ideas en las que creen, algo muy loable y meritorio en los tiempos que corren, aunque quizá no para quienes tienen otros tipos de “razones” y “motivaciones” para escribir, como el autor del artículo de Encuentro.
Por otro lado, si a los blogueros partidarios de la Revolución cubana les llaman “mal-pagados”, es porque hay otros “bien-pagados”, que no pueden ser otros que los partidarios de su derrocamiento. ¿Y quién les puede pagar? En una economía tan estatalizada como la cubana, nadie dentro del país tiene dinero para pagar cantidades millonarias a un bloguero, ni este genera beneficios empresariales que los justifiquen, por tanto, solo puede proceder de fuera de Cuba. ¿Y por qué alguien de fuera de Cuba paga a cubanos para que escriban un blog contra la Revolución? Parece evidente que porque conseguirá algún beneficio personal si esta Revolución no existiese. Lo que hace pensar que no es precisamente el interés del colectivo del pueblo cubano lo que les mueve a sus actividades y pagos.
Por último, el autor del artículo se refiere a estos blogueros pro revolucionarios con la expresión “infectan el ciberespacio cubano”. Infectar, ese es el término que reservan esos supuestos defensores de la libertad de expresión en Cuba a quienes no comparten sus intenciones de cambio de sistema. ¿Y qué harían ellos con los que, según ellos, infectan, si gobernasen en la Isla? Es fácil deducir lo que se hace con los seres que uno considera que son infecciosos.
Creo que ya hemos sacado de sus propias palabras suficientes conclusiones para deducir que los que defienden en Internet la Revolución Cubana lo hacen por principios; que, en cambio, hay otros que pagan a los que se oponen a la Revolución para que digan lo que el pagador desea y, finalmente, descubrimos qué harían estos últimos si llegaran al poder en la Isla con los que no escriben por dinero.
(Tomado de La Jiribilla)

viernes, 29 de junio de 2012

René González no quiere ser ciudadano norteamericano

René González
René González. Foto: Bill Hackwell.

Dos notas, relacionadas con el caso de los Cinco y que casualmente se publicaron en varios medios cubanos el mismo día, resumen afirmaciones tan obvias y a la vez tan ignoradas por las autoridades norteamericanas, que merecen compartir titulares.
La primera tiene que ver con la nueva moción presentada por el abogado de René González, pidiendo otra vez lo que ya demandó al salir de la prisión: que le permitan volver a Cuba, donde están su hogar y su familia. La noticia ahora es que él renuncia a su ciudadanía norteamericana a cambio de que se cumpla su demanda.
La otra verdad de Perogrullo y aun así jamás dicha antes por una autoridad legal en relación con el caso está contenida en las declaraciones de Gabriela Knaul, relatora especial de la ONU sobre la independencia de jueces y abogados. Preocupada por irregularidades del proceso tan graves como la falta de acceso de la defensa a todas las pruebas disponibles, ella advierte también, por fin, lo que a muchos nos pareció absurdo desde que comenzaron las apelaciones: que los recursos de habeas corpus presentados por sus defensas sean considerados “por la misma jueza que previamente estuvo a cargo de los casos”.
René no quiere ser ciudadano del imperio. No le interesa. Seguramente ama y respeta el lugar donde nació por casualidad y causalidad -sus padres estaban allá solo temporalmente y por razones económicas-, pero no tiene sentido que mantenga la nacionalidad de un país que usa esa ciudadanía para castigarlo una y otra vez, incluyendo el más cruel de los castigos: impedir que se reúna con su familia después de cumplir ejemplarmente con casi 14 años de encierro inmerecido.
Cómo y por qué la nación que persigue y deporta cada día a miles de inmigrantes, se empeña en obligar a portar su “cara” ciudadanía a un hombre que ha anunciado públicamente su deseo de renunciar a ella.
Cualquiera advierte que detrás de la absurda imposición de la libertad vigilada a René dentro de territorio norteamericano, hay el deliberado propósito de seguir castigándolo, mientras se le hace creer al mundo que ya está en libertad. Y ese es otro abuso.
René está contra su voluntad en un territorio donde no hay garantías para su vida. La administración norteamericana lo obliga a permanecer allí para usarlo como rehén de su política de chantaje y negociación con ventaja -que de otro modo no saben negociar los políticos imperiales- en la absurda pretensión de canjearlo por Alan Gross, el agente de la USAID que aun no ha cumplido un tercio de la sanción que le fue impuesta por diseñar y ejecutar en Cuba programas de desestabilización del gobierno.
¿Se habrá percatado esa administración de que, manteniéndole la ciudadanía para forzar su permanencia allí y pretendiendo negociar su recortada libertad por un reo en prisión firme, está equiparando desiguales y que eso podría estar estimulando a que René los demande por la reiterada violación de sus derechos como “ciudadano norteamericano”?
¿No es la tradición en un país donde dónde se calcula en dinero? ¿No tendrá el ciudadano norteamericano René González el derecho a demandarlos por estos tres años de supuesta libertad en que le están obstaculizando toda posibilidad de reconstruir su vida en familia? ¿Quién paga por los efectos sicológicos de estos abusos?
En cuanto a la declaraciones de la Relatora de Naciones Unidas sobre la independencia de jueces y abogados, ya era hora de que alguna instancia de ese carácter se pronunciara por lo que hasta los adolescentes se cuestionan en Cuba, cada vez que se habla de un paso en las apelaciones de los Cinco y se reitera que la decisión está en manos de la misma jueza que les dio las máximas condenas, porque tal como se documenta en el histórico fallo del tribunal de Atlanta de junio de 2005, ella tiene la mayor responsabilidad en un juicio tan plagado de irregularidades que tres jueces ordenaron anularlo y hacerlo nuevamente.
Quién sabe cuántos otros absurdos de este largo proceso de absurdos seguirán emergiendo en lo inmediato. Ellos abundan como los abusos sobre los Cinco, incluyendo a René que no está entre rejas, pero tampoco en libertad. Estados Unidos debería estar preparándose para más de una demanda.