sábado, 26 de noviembre de 2011

Silvio Rodríguez: Por la luz de ese instante

La primera segundaciter@ de todo el cono sur que conocí, fue a Catalina. Ella, sabiendo que yo era “el señor de las lluvias”, se escabullía por aquí y por allá, buscando mundos, supongo secos, pero quién sabe si mojados…

Después posé los ojos en su mamá, la querida amiga querida Paloma, que me pareció, como se suele decir en Cuba: “mujer y amiga”.

Cata y Paloma. Foto: Silvio Rodríguez

Cata y Paloma. Foto: Silvio Rodríguez

Otro dicho que se dice en la isla es: “a la tercera va la vencida”… pero esta vez no fue el caso, porque la tercera persona que conocí fue a Samanta, de quien dudo que haya conocido la derrota.

A Pablo lo hallé en el parqueo del hotel y nos hicimos una foto, pero hasta que no la publicó no caí en que… ¡era Pablo!

Unas pocas horas antes de tomar el avión, entre ensayos y preparativos, me enteré del honor que me haría la Universidad Nacional de Córdoba. Así que las palabras de gratitud las terminé llegando a esa ciudad. En el hotel no hubo manera de imprimirlas y en los alrededores parecía que tampoco. Al fin hice una colita en una papelería y pude tener en mano los tres folios. Por eso llegué tarde al acto en que nos esperaba tanto pero tanto amor.

Teatro de la Universidad Nacional de Córdoba. Foto: Silvio Rodríguez

Teatro de la Universidad Nacional de Córdoba. Foto: Silvio Rodríguez

Concierto en Córdoba. Foto: Silvio Rodríguez

Concierto en Córdoba. Foto: Silvio Rodríguez

La tarde que llegué al hipódromo de Rosario, para la prueba de sonido, había varias personas en el portón de entrada: un señor corpulento, una linda familia y unos chicos con guitarra. Me di cuenta de que uno de ellos era Diego y saqué la cabeza para saludarlo. Con él estaba su amigo Pablo Poletto, integrante también de “Compañeros poetas”. A la salida de la prueba tuvimos un intercambio de disparos fotográficos y dejo testimonio.

Familia. Silvia Rodríguez

Familia. Silvio Rodríguez

Señor corpulento, Pablo Poletto y Diego al fondo. Foto: Silvio Rodríguez

Señor corpulento, Pablo Poletto y Diego al fondo. Foto: Silvio Rodríguez

Minutos después, en el lobby del hotel, caí en la emboscada afectuosa de Adriana, Patricia y Graciela. Me senté unos minutos en los que, gracias a los preámbulos segundaciter@s, sobraron explicaciones. Tres señoras sonrientes, en extremo gentiles, incluso filosóficas, que en la memoria se me grabaron como las Damas de Pergamino.

Rosario. Foto: Silvio Rodríguez

Rosario. Foto: Silvio Rodríguez

Después del concierto de Rosario, que duró tres horas, a la puerta del hotel me esperaban muchachos. Varios gritaron y uno sostuvo en alto una guitarra de colores. No respondí por agotamiento. Cuando partíamos temprano, la mañana siguiente, alguien dijo que había sido una madrugada de serenata. Sana envidia.

En el buquebus que abordamos para ir al Uruguay había Internet, no muy buena, pero pude entrar al blog y subir mensajes. Misterio de los misterios, a la puerta del hotel nos esperaban el chileno Rodrigo Riquelme y algunas chicas. Entre ellas la nieta pelirroja del cholo César Vallejo, la que me regaló un libro de su abuelo, que casi es mi padre. Les prometí llamarles, pero en Montevideo tenía amigos que hacía mucho tiempo no veía, como ese ser María Gravina.

María. Foto: Silvio Rodríguez

María. Foto: Silvio Rodríguez

Stella, con su redonda cara sonriente, me saludó a la salida del ensayo, en Charrúa. Intenté bajar del carro para hacernos la foto, pero las piedrecitas del camino, las hojas en el aire y otras partículas se materializaron de pronto en multitud, por lo que apenas rocé el suelo.

Stella. Foto: Silvio Rodríguez

Stella. Foto: Silvio Rodríguez

Charrúa. Foto: Silvio Rodríguez

Charrúa. Foto: Silvio Rodríguez

Cada concierto se fue haciendo más largo. El de Montevideo había llegado a las 3 horas. Al día siguiente hicimos la travesía de regreso a Buenos Aires. Al ratito de llegar sonó un teléfono y era Tucú viajera, que estaba abajo con Violeta Gitana, Vivian Mariana y Christian. Fui hacia ellos y tuvimos una conversa animosa, pero debía descansar. Desde la noche siguiente nos miraba el estadio Ferrocarril Oeste.

Cuba y Los Cinco en el barrio de Caballito. Foto: Silvio Rodríguez

Cuba y Los Cinco en el barrio de Caballito. Foto: Silvio Rodríguez

Hacer este viaje después de 6 años fue especial. Sabía que nos estaban esperando. No alcancé a todos, pero ponerle pieles, miradas y voces a algunas incógnitas del éter fueron grandes regalos. Desde antes, la producción también mandaba datos, así que sabíamos que habría público. Pero los cuatro conciertos, en los que compartimos con algo más de 50 mil personas, burlaron lo numérico con la sustancia receptiva. En todos los caminos, ciudades y escenarios nos dieron y dimos abrazos.

Estadio Ferrocarril Oeste. Foto: Silvio Rodríguez

Estadio Ferrocarril Oeste. Foto: Silvio Rodríguez

En los últimos minutos de la última función, que parecía interminable, no sé por qué miré hacia arriba y vi descender una lluvia de papeles brillantes. Afinando los ojos alcancé a ver que los balcones de los edificios que rodean el estadio estaban repletos de personas que nos saludaban con los brazos en alto, como los que estaban en la cancha. Por un momento no supe si estaba en Caballito o en algún barrio de La Habana. Entonces recordé que allá, aquí, dondequiera somos lo mismo.

Por la luz de ese instante hubiera valido la pena empezar de nuevo.

Foto: Silvio Rodríguez

Foto: Silvio Rodríguez

jueves, 17 de noviembre de 2011

Washington reprime a los “Ocupa” porque los teme

Mujer arrestada por la policía en Occupy Wall Street este jueves junto a 15 personas más. Foto: AP

Mujer arrestada por la policía en Occupy Wall Street este jueves junto a 15 personas más. Foto: AP

Nuestro vecino del norte se ha convertido en un Estado cada vez más antidemocrático y represivo también dentro de su territorio. Así lo confirma el brutal arrasamiento policiaco en los últimos días de muchos de los campamentos surgidos en importantes ciudades a raíz de la chispa encendida por Ocupa Wall Street.

El movimiento parecía débil y solitario cuando comenzó con unas 200 personas en el Parque Zucotti (rebautizado de la Libertad) pero pronto ganó el apoyo de la mayoría de los newyorkinos, de sindicatos, intelectuales heterogéneos, artistas y empresarios medianos y pequeños.

En menos de dos meses se ha extendido a más de cien ciudades, ha duplicado la popularidad del Tea Party y cambiado la agenda del debate político nacional. Temas tabú como desigualdad de ingresos, dominación de la sociedad por las corporaciones, codicia capitalista y los crímenes del imperio ahora se discuten en la sala de muchas casas y en las páginas editoriales.

¿Por qué ha surgido este movimiento, tan temido por el poder que no ha cesado de reprimirlo, hasta desalojarlo de su acampada más emblemática muy cerca de Wall Street? Como respuesta intentaré resumir los cuestionamientos del movimiento Ocupa al sistema imperante en Estados Unidos.

Estados Unidos atraviesa una colosal crisis económica a la que no se le ve final a consecuencia de la avaricia capitalista, el gobierno del dinero y las constantes guerras. El desempleo alcanza a 25 millones, entre ellos muchos jóvenes. El país que más riqueza ha acumulado tiene cincuenta millones en pobreza, un número mayor sin seguro de salud y las escuelas públicas están en ruinas. Millones han perdido sus casas, el patrimonio de toda la vida. Mientras tanto, según datos oficiales, la riqueza de los más ricos ha crecido 275 por ciento.

Pero también existe una crisis de valores que hace que el pueblo crea cada vez menos en los políticos y en las instituciones. No siente que estos lo representen ya que están al servicio de las grandes corporaciones y los bancos, que pagan sus campañas políticas y los colman de privilegios, se trate del presidente Barak Obama y la rama ejecutiva del gobierno o de los integrantes de ambas cámaras del Congreso.

Los últimos nunca habían tenido un nivel más bajo de aceptación en la opinión pública. Están en crisis los designios de hegemonizar el mundo y el ciclo de guerras imperialistas en que se ha empantanado la potencia y ya no puede sostener. Este sólo ha exacerbado y extendido los conflictos que supuestamente solucionaría.

A ello está unida la amenaza de incendiar a la humanidad en un holocausto nuclear si los gobernantes mediocres y oportunistas de la Casa Blanca y sus capitales aliadas insisten en su plan de atacar a Irán(Aquí una afirmación muy personal: si se quiere encontrar hoy ejemplares de esa especie en extinción conocida alguna vez como hombres .y mujeres- de Estado búsqueselos primero en los países latinoamericanos que han tomado un rumbo independiente).

La crisis estadunidense se extiende desde la forma implacable y ya intolerable de explotación y pillaje de una gran mayoría(el 99 por ciento de su propia población) y de inmensos contingentes humanos en el mundo por una ínfima minoría(el 1 por ciento) hasta el paradigma de producción y consumo consolidado en los años cincuentas y sesentas con el desarrollo pleno del consumismo. Una medida de la tragedia a que ha conducido este fenómeno es el hecho de que si los 7 mil millones de seres humano que hemos llegado a ser en la Tierra alcanzáramos el per cápita de consumo de Estados Unidos, únicamente podríamos sobrevivir si contáramos con los recursos naturales de ¡no menos de cinco planetas¡ iguales que el nuestro.

Ello es la causa del calentamiento global que origina ya hambrunas, más intensos y cada vez más frecuentes trastornos del clima y está terminando a gran velocidad con numerosos ecosistemas indispensables para la supervivencia del ser humano. También del envenenamiento de los ríos y mares, donde en unas décadas más no quedará vida. Nada de lo anterior puede continuar igual y es necesario cambiarlo radicalmente. Lo primero que hay que cambiar es que todas las decisiones que los afectan deben tomarlas los ciudadanos y no el capital y los políticos, que son sus empleados. Todo esto y más dicen los ocupas.

Frente a la represión, que seguro continuará, Ocupa Wall Street ha respondido sabiamente: “no puedes desalojar una idea cuyo momento ha llegado”.

(Tomado de La Jornada)

Lección de libertad de prensa: Apalean y apresan a periodistas que cubren “Occupy Wall Street”

Keith Gessen, editor de la revista N +1, tirado al suelo por la policía. Foto: Twitter

Keith Gessen, editor de la revista N +1, tirado al suelo por la policía. Foto: Twitter

Por Jack Mirkinson
The Huffington Post

Mientras miles de manifestantes salieron a las calles el jueves para protestar contra Wall Street, los periodistas fueron otra vez blanco de la violencia policial y las detenciones, de acuerdo con una nota de The Huffington Post.

Varios reporteros denunciaron por Twitter y, en algunos casos, por la televisión, las situaciones de violencia policial contra ellos, en lo que parecía ser una repetición de una escena similar a la de hace dos días, cuando los periodistas fueron golpeados y arrestados por la fuerza en Nueva York tras el desalojo de un campamento en el bajo Manhattan.

Periodistas arrestados en Nueva York. Foto: The Huffington Post

Periodistas arrestados en Nueva York. Foto: The Huffington Post

Lucy Kafanov, una reportera de la cadena de televisión RT, dijo que fue golpeada con una porra de policía mientras intentaba filmar las protestas. Ella tenía su credencial de prensa claramente visible, pero aún así fue golpeada. También dijo que ella fue testigo de la violencia contra otro reportero de la red Indymedia, que resultó “estrellado contra la pared” y arrestado.

“No parece que la policía está haciendo una distinción entre la prensa y los manifestantes”, dijo. Otros periodistas informaron de incidentes similares.

“Vi golpear a un hombre con una porra. Traté de tomar una foto, pero la policía me agarró y me arrastró por toda la calle”, escribió el editor de DNAInfo, Julie Shapiro en su Twitter. “La policía de Nueva York se ensañó tras una barricada contra un fotógrafo”, decía otro informe.

El Daily Caller dijo que dos de sus reporteros fueron “asaltados” con bastones.

Josh Stearns, un miembro de un grupo independiente que ha dado seguimiento a las detenciones de periodistas que cubren el Movimiento Occupy, estima que al menos 26 periodistas han sido detenidos desde que comenzaron las protestas hace dos meses. El jueves, el número parecía que iba a crecer sustancialmente. El periodista de Baltimore Ryan Harvey y el escritor de These Times J.A. Meyerson también fueron detenidos.

Además, en una imagen divulgada en Twitter se ve a Keith Gessen, editor de la revista N +1, tirado al suelo por la policía. Gessen y otros dos periodistas dijeron que habían sido detenidos, y que poseen un video donde se aprecia a Gessen detenido por la policía.

(Tomado de The Huffington Post. Traducido por Cubadebate)