jueves, 28 de abril de 2011

Pinar arrasa con Ciego de Ávila en final de béisbol cubano: 14 x 4 el marcador

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El plantel de Pinar del Río logró tomar la delantera este miércoles en el play off final de la 50 Serie Nacional de Béisbol, tras noquear 14 anotaciones por cuatro a los Tigres de Ciego de Ávila, en ocho entradas, durante el tercer compromiso entre ambas escuadras, desarrollado sobre la grama del Estadio Capitán San Luis, de la capital pinareña.

Los discípulos del experimentado técnico Alfonso Urquiola la emprendieron contra el pitcheo rival en la propia primera entrada, al pisar en cinco ocasiones el home play, gracias a una potente ofensiva que incluyó vuelacercas de Donal Duarte, William Saavedra, Mijaín Rivera y Raidel Hernández, anotaciones que serían suficientes para aspirar al éxito.

Desde el montículo por los pinareños, el abridor derecho Yosvani Torres se apuntó la victoria, tras caminar siete capítulos, en los cuales admitió cuatro carreras, con siete hits, antes de dejar el box al relevista Erlis Casanova; mientras, el derecho Yander Guevara cargaba con el fracaso por los piñeros.

La escuadra de casa pegó un total de 17 inatrapables, de ellos seis jonrones - a los mencionados arriba se unieron Luis Alberto Valdés y Pedro Luis Rodríguez-, con un error a la defensa, al tiempo que los avileños conectaron ocho incogibles, también con una pifia al campo.

Con el enfrentamiento favorable a los pativerdes dos juegos a uno, Tigres y Vegueros volverán a verse las caras este jueves en la propia instalación, desde las ocho de la noche, en el cuarto desafío de una serie al mejor de siete partidos.

(Cubadebate)

Guantánamo cien veces peor

live Stafford, el director de la organización británica que se ha hecho cargo de la defensa legal de decenas de detenidos en la base de Guantánamo asegura que aún queda mucho por descubrir, porque la verdad es cien veces peor. (Fuente: periódico El País)
Una imagen de Guantánamo tomada por al Agencia AP, el 6 de junio de 2008.

Una imagen de Guantánamo tomada por al Agencia AP, el 6 de junio de 2008.

Por lo visto las recientes revelaciones de Wikileaks que tanta conmoción están provocando, se han quedado cortas, si prestamos la debida atención al director de Reprieve, la organización británica que se ha hecho cargo de la defensa legal de decenas de detenidos en ese antro del horror instalado en un territorio cubano ocupado ilegalmente y quien se ha leído cinco mil folios de documentos de sus clientes.

Con más que suficientes elementos de juicio, considera que lo hasta ahora divulgado, apenas un uno por ciento de los documentos probatorios de los desmanes perpetrados contra los 756 encarcelados inicialmente, es sólo la punta del iceberg de lo que allí ha ocurrido, aunque un buen reflejo de la fabricación de evidencias, con casos tan escandalosos como el de Mohamed el Gharani, acusado de integrar una red terrorista en Londres, cuando tenía ¡once años de edad!.

Tampoco aparecen las fichas de la mayoría de los enfermos mentales, los que llegaron en ese estado y empeoraron y los sanos que enfermaron como consecuencia de las condiciones abusivas de encierros y las privaciones de juicios legales. Y ni que decir de la justicia sesgada en Estados Unidos para quienes formulen demandas y que bien merece otro capítulo de Wikileaks.

(Cubadebate)

Un fuego que puede quemar a todos

Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo.

Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos.

Los propios Estados Unidos trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos.

Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología.

Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos.

El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras.

Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado.

El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué.

Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia.

Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo.

El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas.

El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo.

Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido.

Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes.

¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!

Fidel Castro Ruz

Abril 27 de 2011

7 y 34 p.m.